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El bueno, el malo y el feo: los deberes de cada uno

17 Dic

La mañana después de la elección debe haber sido distinta para cada grupo socio-político del país. Para la gente, la masa, el volumen, la verdadera mayoría del país, debe haber sido una mañana rara, un poco con esperanza, un poco con suspicacia. Lo común es que todos deben haber despertado con algún grado de expectativa, ya sea negativa o positiva. Para el segundo grupo, hoy la minoría, llamada la Alianza debe haber sido una mañana desagradable. No saben si es el fin del comienzo o el comienzo del fin, pero algo en común se debe haber sentido en todas las cabezas pensantes del mundo de la derecha “algo tiene que cambiar”. Pero el grupo que debe haber tenido la mañana más difícil tiene que haber sido el tercero y último grupo, los mal llamados “Nueva Mayoría” tienen que haber despertado con un poco de dolor de cabeza, y no lo digo por la resaca de la celebración, si no que por la simple idea de que ahora les toca cumplir. Y en este escenario cada grupo tiene deberes muy importantes, cada uno igualmente necesario para lograr los cambios profundos que se necesitan en el Chile de hoy. Si uno de estos grupos se duerme en los laureles, el resultado final puede no ser el esperado, y una vez más, la gente estará decepcionada de los políticos y el descontento hacia ellos crecerá, pudiendo tener un resultado que será, al final, muy malo para todos.

Mandatario-se-reunió-con-la-directiva-de-la-UDIPartamos por el grupo más herido.  La derecha, o centro-derecha como algunos quieren llamarla hoy. Les fue mal en las municipales, les fue mal en las parlamentarias y como guinda de la torta, les fue mal en las presidenciales. Después de 50 años en que no habían podido llegar al gobierno por la vía democrática, hoy la deben dejar con un sabor amargo. Y la centro-derecha política, por muy mal herida que esté, no se debe considerar un contrincante débil. Es verdad que hoy tienen un poder disminuido en ambas cámaras, pero yo prefiero verlos como un lobo herido. Puede que este cansado, puede que no camine bien, pero mientras tenga dientes, aún puede morder. ¿Cuál debería ser la función de este grupo? Nada más que la actualización de sus ideales y principios. Creo que es hora de que en Chile tengamos una centro-derecha de verdad y no aquella derecha pinochetista que se quedó pegada con el discurso del marxismo internacional. En cada gobierno se necesita una oposición ordenada y bien parada, porque en ella recae la función de la fiscalización y de impedir los excesos. Será responsabilidad de ella ver que todo se haga bien, ojalá, sin ser un obstáculo a los cambios que se requieren. Es hora de que la derecha sea más de centro y vea los problemas que aquejan a la gente y no concentrarse en los ejes valóricos de los viejos estandartes. Es hora de que los Novoa, los Melero, los Coloma, los Lavín den un paso a un lado y dejen a los Kast (a Felipe, el que se hace llamar “joven”), a las Rubilar, a las Pérez (Lily, no Víctor), etc. Por más que no sea admirador de la derecha, mantengo la idea de que es necesario que se ordenen y se reformulen. Ojalá que este terremoto les sirva para darse cuenta que necesitan ser más “RN” y menos “UDI”.

La gente también tiene una función importantísima. Una de los grandes logros del gobierno de Piñera fue hacer que la gente descargadespertara. Después de 20 años de estar dormidos, los chilenos nos dimos cuenta de que el país que nos pintaban a diario no era tan magnífico. Nos empezamos a dar cuenta que la desigualdad que se vive día a día es algo insultante. Que si bien somos un país con un ingreso per cápita de 20 mil dólares, tenemos una población de casi 90% que gana menos de 900 dólares mensuales. Que las maravillas modernas son caras. Que el bombardeo de publicidad nos lleva a hacer compras que no necesitamos para endeudarnos con plata que no tenemos. De eso y más se empezó a dar cuenta la gente. Los movimientos sociales se multiplicaron  y las huelgas empezaron a hacerse algo común. La gente que esperaba 30 minutos en el paradero ya no lo consideró algo normal y se tomó las calles. Los estudiantes, los homosexuales, los Mapuches e incluso los enfermos marcharon para ser escuchados y considerados. Mucho se ha avanzado en el despertar en estos cuatros años, y sería un gran retroceso que con el gobierno de la Pdta. Bachelet, nos volviéramos a dormir. Yo, personalmente, critiqué bastante el gobierno del Pdte. Piñera. Traté de estar informado, de leer, de reflexionar. Salí a la calle un par de veces. Pensaba en las soluciones de fondo y criticaba las soluciones superficiales que se aplicaban. Y si bien voté por Bachelet, no voy a dejar de hacer lo mismo. Y espero, que la gente esté en las mismas. No permitamos que nos duerman y estemos atentos cada día a lo que pasa. Tenemos 2 opciones: esperar que los gobiernos mejoren por iniciativa de los políticos o por iniciativa de la gente. Creo que la segunda es el camino más rápido.

bachelet0011Por último quise dejar al grupo que hoy la tiene más difícil, pero no menos importante. Hoy, la Sra. Bachelet junto a su nueva mayoría tienen una oportunidad de oro para lograr la mayoría de los cambios profundos que se requieren hace tiempo. Tienen mayoría en ambas cámaras y solo necesitan conquistar a unos pocos para lograr los quórum necesarios para reformas a leyes que están anquilosadas desde la dictadura. Hoy las expectativas son aún más grandes que con Piñera. Hablando a título personal, yo voté por ud. Sra. Bachelet tanto en primera como en segunda vuelta. Le creí a pesar de que leía todos los días razones para no creerle. Mantuve mi voto a pesar de las burlas de mis círculos más cercanos. Nunca tuve la duda y en cierta forma, trate de olvidar lo que hizo y NO hizo en su gobierno anterior. Como le dije a varias personas, mi voto fue uno de esperanza, porque de todo el mundo político, la que tenía las mayores (y mejores) probabilidades de hacer los cambios que se piden es ud., y por eso voté por ud. La coalición a la cual pertenece tiene la posibilidad de cambiar el rumbo de este país en forma positiva. Tienen la (última) posibilidad de que haciendo estos cambios la gente olvide los errores que cometieron en el pasado. Si logran hacer esto, tal vez, la gente se interese más en la política y se olviden del discurso que por tantos años la derecha ha implantado “para que voy a ir a votar, si mañana igual tengo que ir a trabajar”, alejando el peligro inminente de la des legitimización de la política. Puede ser que les estoy dando una imagen de que son los salvadores del país, y pido las disculpas si sueno así. Pero en cierta forma y de acuerdo a lo que han prometido, tienen algo de eso. Pero les advierto, que si no cumplen, seré el primero que estará en las calles protestando contra ustedes.

Cada uno tiene sus deberes y solo espero que cada uno cumpla. Ya es hora de hacer un cambio de rumbo.

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La Nueva Nueva Mayoría: La Abstención. Una teoría.

19 Nov

Era el gran “miedo” de muchos. Y lo pongo entre comillas porque no sé que tanto le asusta a la clase política el hecho de que millones NO vayan a votar. Desde el año 90, los votantes fueron disminuyendo elección tras elección, y la clase política, en vez de reaccionar, se puso en primera fila y sólo se dedicó a comer popcorn como buen espectador que va al cine. Pero es un fenómeno que debió ser tomado en serio hace 10 años. Hoy, vemos los primeros signos de dicha enfermedad, que será crónica y (ojalá que no) terminal.

File_20111116148El voto voluntario fue un despertador claro. Con el voto obligatorio se podía esconder un poco debajo de la alfombra la abstención, gracias al hecho de que el padrón no crecía porque la gente no se inscribía. Al final, la clase política se quedaba con la punta del iceberg, “preocupándose” de los que están en los libros y excluyendo a los que no “estaban ni ahí” con las elecciones. Un sueño que pronto se convertiría en pesadilla. Al implementar el voto voluntario se aprovechó de tener la inscripción automática, con lo que por fin podíamos saber cuántos son los que votamos, o mejor dicho, cuántos son los que no votan. En esta última elección presidencial, los que no votaron son  un 50% del padrón electoral total (aproximadamente unos 13 millones de personas). En las municipales, la abstención llegó a ser de un 60% del padrón electoral. Y nadie sabe de cuanto será en el futuro (el más cercano, la segunda vuelta que se vota en diciembre). Y por qué digo que la clase política debería estar muy preocupada de esto. Porque el día de mañana, ¿cómo explicarán y como van a legitimar la elección de un candidato si es que vota el 20 o 30% del total del padrón electoral? Si bien, con el sistema de voto obligatorio, ya habían candidatos elegidos con una sub-representación. Para que usted sepa, hubo candidatos que salieron elegidos con el 7% de los votos, considerando el total a los inscritos + los no inscritos con capacidad de votar. Un 7%! Pero pasó y no se hizo mucho ruido. Hoy, eso ya no pasará, porque las cartas están en la mesa, y obviar este elefante en el living ya no será fácil, por no decir también, no será recomendable.

Pero la abstención llegó, y al parecer, para quedarse. Y me interesa saber el porqué de este fenómeno. Y en especial, en esta votoelección, en donde hubo una variedad de ideas increíble. Desde una pobladora hasta una ex-presidenta. Desde un economista profesor de universidad, hasta un sanador mundial ex-economista del FMI. El rango de ideas era muy grande y con 9 candidatos, había para representar a todos. Pero la abstención fue grande. ¿Y las excusas? “es que ya no creo en los políticos….es que nadie me representa….para qué, si ya se sabe quién va a ganar” Excusas más, excusas menos, creo que hay una en la que hay que detenerse y analizarla en forma profunda. Chile es una sociedad basada en el éxito. No quiere decir que sea una sociedad exitosa. No es lo mismo. A todos, desde pequeños, en el colegio, en la universidad, en el trabajo, nos meten la idea de que hay que tener éxito, de que uno siempre tiene que ir a ganador, por lo que la idea principal que tenemos todos tatuados en el cerebro es “tengo que ganar”. Y es esa la idea que, en forma consciente o inconsciente, hace que muchos no vayan a votar. Esa es la idea de fondo. Los “no me representa” o “los no me interesa ninguno” son razones superficiales que reflejan la idea de fondo que es no querer votar por alguien que puede perder. Muchos podían estar de acuerdo con Sfeir, Claude, Miranda y hasta TJH, pero no fueron a votar por ellos porque (se supone) iban a perder. Entonces, al otro día, en la conversación de café iban a tener que decir que votaron por el perdedor. Y no me mal entienda, esto no tiene nada de malo. No es pecado votar por el perdedor. Pero como sociedad basada en el éxito, no es bien visto. Comprendo perfectamente que Bachelet o Matthei no sean del gusto, o no los represente, pero el hecho de que se daba por seguro que pasarían a segunda vuelta, hizo que los que no se identificaron con ellas 2 no fueran a votar. Ni si quiera pensaron en votar por los otros, porque iban a perder, y a nadie le gusta ser un perdedor.

No digo que esta sea la única razón de la abstención. Muchas deben ser las causas y sociológicamente hablando, no deben ser tan fáciles de explicar. Yo, sólo quise hablar de una posible causa, que para mí, está presente. Sin importar cuál sea la causa, espero que la clase política despierte y presente en futuras elecciones programas de gobierno que sean interesantes para los nuevos votantes. También, espero que los votantes pierdan ese miedo de votar por el posible perdedor. Quién sabe, tal vez, un día, sin saberlo, estén votando por el ganador.

Antes de votar, 3 consejos

13 Nov

FOTO_0120101223134403Se nos viene una votación más. Una fiesta de la democracia en donde (al parecer) los que celebran triunfos quedan con caña por 4 o más años, ya que al otro día no se acuerdan de lo que dijeron el día (o noche) anterior. Una oportunidad más que tenemos todos los chilenos (a excepción de los que viven afuera de nuestros límites, ya que ellos “no pueden opinar o decidir sobre lo que pasa en el país) de elegir quienes serán los pilotos de este angosto avión llamado Chile. Nota aparte es que curioso que elijamos a los pilotos pero no podamos elegir el destino, ya que eso se elije adentro de la cabina, a puertas cerradas. Pero, quitando todo lo malo es un día entretenido, con harta copucha, con harta expectación y con harta reflexión. Por mi parte, quiero cooperar con algo. Una pequeña guía de cómo votar este domingo. Una guía que servirá para la elección de diputados, senadores, CORES y, pensando en el futuro, también servirá para la elección de alcaldes y concejales. Ahora ojo, en esta pequeña y humilde guía no entregaré nombres, tampoco partidos. Trataré de ser lo más objetivo posible y sólo me fijaré en aquellos atributos que deberían ser considerados por usted al momento de votar. Por último, esta guía va dirigida a aquellos, que como yo, queremos ver cambios significativos en la política. Si usted piensa que está todo mal y que es hora de cambiar las cosas, bueno, veamos si está de acuerdo conmigo en los consejos que daré.

Muchas veces hemos escuchado la frase “no hay caras nuevas”, “son los mismos de siempre” o “¿cuántos años lleva este personajeescalona en el congreso?”. Y la verdad es que hay varios políticos que le han tomado el gustito del “servicio público” llegando a tener un trabajo soñado. El sueño del pibe, como dirían en Argentina. Diputados y Senadores disfrutan por 4 y 8 años respectivamente del sueño del pibe: buen sueldo, beneficios y la imposibilidad de que los puedan despedir de su trabajo, a no ser que cometan un crimen grave. Pero llegar tarde, faltar al trabajo, o simplemente, no trabajar no son causales de despido, por lo que no se rigen por las mismas reglas laborales que el resto. Y da algo de rabia ver a viejos apernados en el congreso. En esta elección hay algunos que irán por los 24 años seguidos. ¡24 AÑOS! y no digo que todos los políticos son flojos, para nada, pero de que hay algunos que ya se acostumbraron a “mamar de la teta”, los hay. Por eso, mi primer consejo para este domingo es: NO vote por aquellos que van por re-elección. Yo pongo como límite 8 años. Si el candidato de su distrito o circunscripción va por su segundo periodo en el caso de los senadores o su tercer periodo en el caso de los diputados, sea inteligente y NO vote por ellos. Elija caras nuevas. Si un candidato, en 8 años, no logró poner a alguien nuevo con sus ideales o mejor aún, con nuevos ideales en zona electoral, hay 2 opciones: o es muy egoísta y cree que su zona electoral es su feudo, o es alguien parecido al “sol de invierno”, alumbra pero no calienta. Cualquiera sea la respuesta, este personaje no merece seguir en el congreso, y es hora de que pruebe lo que es trabajar en el verdadero mundo laboral. Elija las caras nuevas y no le de 4 u 8 años más de vacaciones pagadas a los mismos de siempre. Usted me podrá decir que hay excepciones, y que más importante que una cara nueva son las moreiraideas nuevas. De acuerdo, pero repito: si dicho candidato no logró originar una descendencia política, no lo hará nunca.

Segundo consejo. ¿Usted quiere que su comuna, distrito, circunscripción mejore verdad? ¿Usted quiere alguien que en verdad conozca los problemas suyos y de sus vecinos? ¿Usted quiere a alguien que además entregue soluciones que consideren la idiosincrasia local? Entonces no elija a alguien que no sea oriundo de esa comunidad. Si a su distrito llega alguien que fue designado a dedo, y que además, vive en otra región, ni se le ocurra votar por él. No sea pavo. Elija a la gente local. Si vive en Puerto Montt y uno de los candidatos vive en Santiago, ¿cree que podrá darle las soluciones que en verdad necesita? O para no sonar tan “talibán”, quien cree que conoce mejor la zona, los problemas, el día a día: ¿un candidato oriundo y que vive en la misma comunidad que usted o alguien que viene de afuera? Hoy estamos llenos de candidatos allegados, fenómeno que se repite en todos los pactos políticos. Pero es hora de cambiar esto. Es hora de demostrarle a la clase política que no queremos allegados, queremos gente nacida y trabajada en la zona electoral de uno.

Tercer consejo. Digamos que se decidió por un candidato. Le parece simpático, le parece creíble y hasta cree que esta persona SI va Guido_Girardi_es_el_nuevo_presidente_del_Senadoa cambiar Chile. Bueno, si tiene la posibilidad, “Googleelo” y vea su vida política-personal. Sepa que comentarios ha dicho. Conozca sus vínculos. Descubra que piensa de los temas que a usted le importa. Mande mails, pregunte. En caso de que esté pensando en la re-elección de un candidato, no se guíe por la campaña. En la campaña son todos bonitos y simpáticos. En campaña, la clase política es una hamburguesa del McDonalds: todos se ven perfectos. La impresión viene cuando uno los elige. Por eso, no se lleve sorpresas y vea como ha votado en el congreso. Que leyes ha tratado de promover. Como ha sido su asistencia y su actuar político. Infórmese. No le tomará más de una hora. Por último, hágalo para que al momento de decir por quien va a votar, no de la respuesta clásica de “es que es tan buenmozo” o “es que me regaló una polera y un lápiz”.

Siempre me acuerdo de una frase que se me quedó grabada para siempre “los pueblos tienen los gobernantes que se merecen” (Gaspar Melchor de Jovellanos). Tratemos de merecernos mejores gobernantes de los que hemos tenido en el último tiempo. Elijamos informados. Elijamos con exigencias básicas. Si no, seguiremos en la misma, obteniendo los malos gobernantes que los malos votantes eligieron.

HyM, o el fracaso de una sociedad

26 Mar

hmprodFilas de gente. Eso es lo que uno podía ver si iba al monumento al consumo llamado Costanera Center (agradecimientos al señor Paulmann) en estos días. Filas de mujeres, hombres, madres, padres, amigos, familias y hasta algunas guaguas. Y no era por entrar a una librería. Tampoco lo era por entrar a una obra de teatro o una ópera. Desgraciadamente no. La casi interminable fila (que abarcaba 2 pisos del mal) era por entrar a una tienda, y no cualquier tienda, si no que una de ropa. Pero no cualquier ropa, si no que era ropa a bajos precios y supuestamente de calidad óptima. Estas razones fueron suficientes para convencer a masas de personas, que sin importar que debían hacer fila por 3 noches o que debían esperar horas en un día sábado, esperaron, entraron, fueron recibidos como héroes, casi como espartanos luego de vencer al dios árabe, compraron y se fueron con una sonrisa en su cara. Esta imagen podía verse desde que abrió hasta que cerró. Mujeres que lucían con felicidad sus bolsas. Mujeres que miraban desde la fila con envidia. Todo esto aumentaba las ansias por comprar. Por obtener una prenda, sea cual fuere, pero el objetivo era salir con algo. Demostrarle al mundo que yo estuve en esa fila y que además, tuve el poder económico de poder salir con ropa. Y cuantos de los que estuvieron ahí se sacaron fotos con sus Iphones, celulares ultra modernos e inteligentes, las subieron a Facebook con comentarios como “al fin” o “lo logré”, como si comprar ropa fuese un triunfo de una epopeya griega. No importa como está el país. No importa la crisis educacional que está sufriendo Chile. No importa las injusticias laborales. No importa el sueldo mínimo y que (tal vez) varios gastaron el equivalente a un sueldo mínimo en solo un par de horas. Nada de eso importa. Solo importaba salir con una bolsa que dijera “H&M costanera Center”.

Entre todo este espectáculo imagino a los dueños de H&M, que deben haber venido desde su país para observar con sus propios ojos12356213-retrato-de-mujer-de-negocios-que-apunta-riendo-en-la-camara cómo sería la reacción de los chilenos. Como deben haber estado esos señores, con sonrisas de oreja a oreja. Como deben haber estado esas calculadoras, sumando y sumando toda la noche. Los más felices con esta inauguración no fueron los que lograron comprar ropa, si no que fueron los observadores de arriba, los “gerentes”, los ejecutivos. En otras palabras, los cabrones. “Tenemos que hacer que esperen en una fila, ojalá, una que empiece días antes” debe haber dicho uno en un brainstorming antes de abrir la tienda. “estas loco, no creo que ellos estén dispuestos a hacer eso por solo comprar ropa” le debe haber dicho otro, confiando en que los chilenos aún tenemos algo de dignidad. Y es que el primer interlocutor debe haber tenido varios antecedentes para decir lo que dijo: Chile es el país de la OCDE que mas metros cuadrados tiene de Mall por cada 100 habitantes. Sumemos a eso otros espectáculos que hemos dado, como hacer fila por obtener el primer I-Phone o hacer fila por ser el primero en comprar un juego de video. Todo eso y mas deben haber sido los puntos que expuso este europeo a su grupo de trabajo para convencerlos. Y luego de ver las noticias (porque además en Chile, estos sucesos son noticia), el no estaba para nada equivocado.

Y siendo bien sincero, ver todo esto me da pena. Pena por ver tanta expectación por comprar algo material. Algo de lo cual nos tienen convencidos que nos hará feliz para siempre. Una prenda de ropa, un I-Phone, un televisor de 42 pulgadas 3D, etc. Puras cosas materiales que nos venden todos los días con el mensaje de “vives una vida miserable, tiene un trabajo miserable, tus hijos tienen una educación miserable….te mereces un regalo para llenar ese agujero, ese vacío, para llegar a la felicidad…y si no lo llenas con esto, tal vez lo llenes llevando esto también”. Nos bombardean día a día con materialismo, con objetos, y en ese sentido la sociedad chilena ya parece Berlín después de la segunda guerra mundial. Como sociedad hemos puesto lo material por sobre lo humano. Ya no importa que ideas tienes. Importa si tienes el último celular que está a la moda. No importa cuáles son tus ambiciones como persona, solo importa cuáles son las cosas que te gustaría comprar si tuvieras más plata. No me importa si eres un estúpido, te respetaré si llego a tu casa y tienes una televisión más grande que yo y si estás mejor vestido que yo.

12136269228N76XaY también siento pena que esto ya se vuelva algo familiar. Que personas decidan perder horas de un día sábado (día hecho para descansar, para hacer actividades al aire libre, para compartir con la familia) en hacer fila, encerrado en un edificio, sin aire fresco, sin luz natural, y todo para gastar plata. Cosas que esas mismas personas deben alegar de lunes a viernes. “me tienen encerrado en un cubículo toda la semana, así que este sábado me iré a encerrar a un mal” “Gasto plata toda la semana, así que este sábado iré a gastar plata que no tengo en ropa que tal vez no necesito” “no comparto con mi familia en toda la semana, así que este sábado la llevaré a hacer una fila para que compremos juntos”. La gran mayoría de estas personas están presas del marketing y del consumo, en donde se les “obliga” de forma pasiva a seguir las instrucciones (o indirectas) que salen todos los días. Y lo peor de todo es que al final del día todos nos hundimos un poco más. Algunos están hasta las rodillas. Otros, hasta el estómago. Los que hacen filas por comprar el primer producto, creo que ya están completamente hundidos.

Este fin de semana el consumo y el materialismo ganaron una batalla más. Este fin de semana, la acumulación de cosas innecesarias dio un paso muy importante. Este fin de semana, la sociedad chilena perdió un poco mas de humanidad y se acercó a ser una marioneta más. Solo espero que como sociedad nos demos cuenta a tiempo.

Abstención, ¿Donde están?

20 Nov

La última elección municipal (primera elección bajo el sistema de voto voluntario) dejó un miedo a muchos. Si bien, al otro día hubo algunos que celebraron y otros que lloraron, el resultado no debería haber dejado feliz a nadie. En promedio, se hablaba de un 60% de abstención. Un número nunca antes visto desde que Chile recobró la democracia en 1990. De cada 10 chilenos, solo 4 se levantaron a votar, mientras que los otros 6 hicieron cualquier cosa menos ir a votar. ¿Por qué no fueron? Todos pueden tener una respuesta, pero ninguna dirá la verdad absoluta, y es que tal vez, ese es uno de los riesgos que tiene el voto voluntario, no dejar claro el porqué las personas no va a votar. Se podrá decir que hay flojera, desconocimiento, des-interés, rechazo o porque justo ese día el auto no le funcionó como debía. También podemos agregar que ese día hizo mucho calor, por lo que las personas piensan 2 veces antes de ir a pararse a una fila para marcar una línea en un pedazo de papel. Los análisis se seguirán haciendo, algunos con miedo, otros con esperanza. Pero en algún minuto los análisis deberán dejarse de lado para comenzar a entregar soluciones y así incentivar que las personas hagan uso de un derecho único (hasta ahora) de participación en nuestro país.

Primero, tenemos que asegurarnos que la clase política esté obligada a mejorar. No podemos pedirle participación a las personas cuando es el juego el que no estimula. Antes de concentrarnos en las personas, pensemos en lo que precisamente hace que las personas no vayan a votar, es decir, la clase política. Una de las primeras cosas que podrían cambiar es la forma de hacer campañas. Hasta ahora, y desde hace mucho tiempo, la clase política se ha basado en la ley del mínimo esfuerzo, que es sacarse una foto bonita, con alguna frase “super hiper ingeniosa” y con el partido político que lo patrocina. Así, los candidatos se sienten más seguros al llenar calles con propaganda basura inservible que dura 1 mes, con mensajes repetidos que no nos dice nada sobre las diferencias entre uno y otro. Al final del día, todos quieren una comuna-distrito-circunscripción-país más justo, con mejor educación y salud, con menor desigualdad y todas esas propuestas comunes que nos dicen todos los días. Pero ¿Qué pasa con aquellos temas más concretos y no tan comunes? No, solo tenemos la foto. Bueno, yo aquí propongo que se haga una ley (desgraciadamente Chile es el país en donde se esfuerzan mas por  enseñar con leyes que con educación) en donde prohíba la publicidad en las calles. Tal cual. Todo cartel, pintura, rayado, paloma, etc., que deba estar en la calle, estará prohibido. Que busca esto, que la clase política haga un poco mas de esfuerzo y se acerque al votante. ¿Cómo? A través de folletos con información, a través de debates públicos o asambleas vecinales, puerta a puerta con mensajes claros, etc. Ya no mas la foto fácil en primer plano con una sonrisa photoshopeada. No. En buen chileno, los políticos deberán dejar las patitas en la calle para poder ser elegidos. Otra ventaja que tendría esto es que se baja la desigualdad de gastos entre una y otra campaña. Para esto, también podemos decir que todos deberán gastar lo mismo y que un candidato no podrá gastar mas plata que otro. Hacer una especie de olla común que al final se divida en la cantidad de candidatos y que cada uno haga lo que pueda con ese monto igualitario. Así le enviamos el mensaje de que si quieren salir elegidos y hacerse conocidos dentro de una comuna-distrito-circunscripción, deberán esforzarse mucho.

Otro cambio que se puede agregar es limitar las re-elecciones. Un político no debería estar más de ciertos años en el poder. Simplemente porque llega un día en donde ya no existe la fuerza o interés por lograr cambios. Para que, si tiene un trabajo ASEGURADO por una cantidad de años definida, del cual es casi imposible que lo despidan, en donde gana una suculenta suma de dinero, que no va en directa relación al trabajo que realiza. También, al limitar las re-elecciones se obliga (nuevamente) a los partidos políticos a tener que renovar sus caras y líderes. Obligará a que los partidos políticos sean más inclusivos, de opinión amplia y que estén abiertos a recibir propuestas frescas, resultando en una renovación constante. La gente está aburrida (hace tiempo) de ver las mismas caras. La gente ya no se siente parte de uno u de otro porque son los mismos de siempre, y al final es como ver una película repetida. Uno ya conoce como parte, como se desarrolla y como termina, entonces, para que la voy a ver. En cambio, si la cartelera de películas la renovamos en cada elección, la gente PUEDE (y lo recalco, porqué nada es seguro) llegar a entusiasmarse y entrar a ver esta nueva película. Una vez más, obligamos a la clase política a que se acerque a sus votantes, porque cada candidato nuevo deberá conocer a la gente que vota.

Como escribí al principio, uno de los grandes golpes que hubo en estas elecciones, fue el porcentaje de abstención. En una columna anterior, anoté los números con lo que distintos alcaldes de la región Metropolitana, fueron elegidos. Puse 2 números, uno en base al total de votos y otro (alarmante) en base al total del padrón electoral. El promedio de apoyo cuando se hace en base a la cantidad de votos es de un 51%. Nada mal verdad. Pero cuando “corregimos” los números y nos fijamos en el verdadero apoyo, este número baja a un preocupante 21%. Eso quiere decir, que en promedio, los candidatos cuentan con el apoyo del 21% de la comuna en donde fue elegido. De las mismas 10 personas que están aptas para votar, fueron 4, y de esas, solo 2 apoyan al candidato ganador. Dicho de otra forma, o para meter aún más miedo, los alcaldes elegidos cuentan con un rechazo de un 80%. Pensando a futuro, ¿qué pasa si este escenario se repite en una presidencial? La participación podría ser baja, por consiguiente, el candidato elegido empezaría su gobierno con un nivel de rechazo altísimo. Esto gracias a que estamos en un sistema en donde la elección queda validad con 1 voto. Aquí es donde yo haría otro cambio, establecer un mínimo de participación para validar una elección. Así, y nuevamente, estaríamos obligando a la clase política a esforzarse más para que incentiven la participación de los votantes. Junto con eso, nos aseguramos una cierta estabilidad dentro del país, porque qué tipo de gobernabilidad se puede tener cuando alguien ya empieza su periodo con altísimos niveles de rechazo (que no se evidenciaron en la elección).

Por último, cambiar el binominal, obligación de primarias y que tanto los candidatos como los votantes, vivan en la comuna para la cual postulan o votan. Si tenemos candidatos que se van a presentar a diputado por Concepción, deberá existir una ley que obligue que todos tengan una residencia certificada dentro de esa comuna. Así evitamos que los partidos políticos traigan caras conocidas de Santiago para solo ganar la elección. De igual forma, seguimos obligando a los partidos políticos a que busquen y amplíen sus puertas para personas nuevas que conozcan los verdaderos problemas de una comuna-distrito-circunscripción. Al mismo tiempo, y para evitar los acarreos, los votantes deberán certificar que en verdad viven dentro de esa comuna.

Queda mucho por hacer. Queda mucho por cambiar. Quedan muchos por encantar. Pero nada de esto avanzará si los cambios pertinentes no se hacen. La abstención no es algo para tomar a la chacota. La abstención es algo silente que siempre sacará la voz en los momentos menos indicados. La abstención pone un manto sobre los ojos de los políticos. Irónicamente, son ellos mismos los que deben obligarse a mejorar todo esto para que ese manto sea más pequeño cada año. ¿Difícil? Por supuesto. ¿Imposible? Espero que no. Solo mantengo la esperanza de que estos u otros cambios sucedan para que la política empiece, de una vez por todas, a mejorar.

No botes la posibilidad de votar

24 Oct

Se acercan nuevas elecciones municipales. Las primeras elecciones después de 2 años de intensas movilizaciones sociales. Las primeras elecciones después de haberse aprobado el proyecto de ley que fija el voto como algo voluntario, y que además, se agrega la inscripción automática. Las primeras elecciones después de que la Alianza (A.K.A. “La derecha”) haya llegado al poder por la vía democrática. En estas elecciones municipales se elegirán a los futuros alcaldes y concejales que estarán a cargo de mejorar (o en algunos casos, usufructuar de) la comuna. Una vez más, los chilenos “libres” y empoderados del deber cívico, podremos ejercer nuestra opinión haciendo una raya en un papel, sintiéndonos parte de la democracia y parte de un país que no muchas veces nos escucha. Pero aún así, hay personas que no quieren ejercer este derecho que se nos ha dado. ¿Usted, va a votar?

Partamos con los argumentos más fáciles. El “electorado”, desde que llegó la “democracia”, se ha ido envejeciendo. No es sorpresa para nadie que el interés de los jóvenes por ser partícipes (y no solo espectadores) de los cambios de un país ha ido bajando a lo largo de los años. Tomando los datos del SERVEL, los números sorprenden y a la vez, no. El 1989, de la cantidad total de votantes, los jóvenes (que yo tomaré a los que tienen entre 18 y 34 años), representaban un 50% para varones y un 47% para mujeres. Al otro lado, en el de los adultos-ancianos (lo siento si lo encasillé en esta categoría), el porcentaje de participación era de un 50% para varones y un 53% para mujeres. Si uno va viendo como las cifras fueron cambiando para cada elección, nos encontramos con los impactantes números del 2009, en donde la participación del rango etario entre los 18-34 años es de un 17% para varones y un 15% para mujeres. Al otro lado, los adultos-ancianos parecen tener la mayoría, con un 83% para varones y un 85% para mujeres. Es decir, poniéndolo en buen chileno, la clase política, si fue eficiente en algo, fue en bajar la participación de los jóvenes, concentrándose mayormente en aquellas personas que estaban por sobre los 35 años. De aquí sacamos otra conclusión. Pensemos. Si usted fuera político, y le entregan solo este dato “Sr. candidato, el padrón electoral se compone de la siguiente forma: 20% tienen menos de 34 años y 80% sobre 35 años”, ¿usted en que rango etario concentraría sus esfuerzos? Y si además le dicen que para conquistar el voto joven usted necesita de un mayor esfuerzo que para conquistar el voto adulto. La respuesta suya será evidente “Olvidémonos de los jóvenes y vámonos con los viejos”. Más claro echarle agua. Por lo tanto, con estas simples cifras que pueden ser extrapoladas hasta por el ser más ignorante, podemos concluir que la “clase política” está ahí con que usted no esté “ni ahí”. Se esfuerzan para que usted no vaya a votar. Mayor prueba de esto es que ellos mismos hayan aprobado un proyecto de ley en donde dejan el voto como algo voluntario. O sea, le están diciendo en su cara “quédese en la casa, yo me encargo del resto”.  Y no quiero sonar paranóico, pero le pongo la siguiente imagen en su mente: Yo soy político y tengo un grupo de 100 personas que sé que van a votar por mí. Usted, acaba de llegar al padrón electoral a través de la inscripción automática. Yo sé su edad y donde vive. Mas de eso, no sé. No sé por quien va a votar. No tengo idea que es lo que quiere. No sé si sus valores con iguales a los míos. Pero sigo sabiendo que tengo a 100 personas que seguramente votarán por mí. Por lo que a usted, ¿que mensaje le daré? “Quédese en la casa”. Es obvio, y es exactamente lo que quieren y desean los políticos hoy en día. Quieren hacer el 20% de esfuerzo para que el 80% del padrón electoral vote por los mismos de siempre. Por los Melero (que lleva 20 años chupándole la teta a los impuestos), por los Andrade (que hasta el día de hoy no le he escuchado un comentario inteligente), por los Walker (en este caso, cae de cajón hablar de “los” Walker), por los Mariano Ruíz Esquide (un hombre que debe tener los valores de los años ´50 ó ´60), por los Labbé (un hombre que fue parte del terrorismo de Estado durante la dictadura), etc. Y usted, al quedarse en su casa, le deja la alfombra tendida a todos estos pasteles.

Vamos con otra. Hoy, usted goza de la libertad de votar o no. Bravo, que lindo verdad. Ahora, usted me dice que no quiere votar, que no quiere ejercer el derecho de votar. Como seguimos estando en el mismo Estado libre, también tiene ESE derecho. Pero si llegáramos a estar en una dictadura, en donde el voto no se permitiera, apuesto a que sería de los primeros en la fila exigiendo el derecho de un voto. En la historia de este país ha habido luchas, algunas sangrientas, otras no, algunas con finales felices, otras no, pero se han hecho cosas para que usted, hoy, inicios del siglo XXI, pueda ejercer su DE-RE-CHO libre a votar. Más aún si usted es mujer, ya que el voto femenino fue aceptado a partir del año 1935 (para elecciones municipales) y 1949 (para elecciones presidenciales y parlamentarias). ¿Es decir, que usted que es mujer y que además no va a votar, va a desechar una lucha que se dio por 150 años? Si viviéramos en un estado dictatorial todos lloraríamos porque no nos dejan votar, todos pelearíamos porque nos dejaran votar, y algunos, hasta derramarían de su propia sangre por que el voto volviera a ser un derecho, pero por razones (entendibles) ese derecho usted, HOY, lo está botando. Le aconsejo que lo aproveche.

Y ya sé que debe estar pensando ahora, “que el voto no sirve de nada”, “que soy solo uno dentro de millones”, “que me da lata, además son los mismos de siempre y no conozco a los candidatos”. Déjeme decirle que uno solo no puede lograr cambios. Mi voto por sí solo no es nada. Es un grano de tierra de un milímetro. Y si, los candidatos son los mismos de siempre, ¿pero sabe porqué? Porque siempre son los MISMOS los que votan. ¿No le parece lógico que los mismos elijan a los mismos? Y el voto es un instrumento. No es la panacea. Es un instrumento más, que si se usa en forma inteligente y organizada, puede lograr grandes cambios (ejemplo es que se pudo terminar con la dictadura). Pero aún más importante es el voto informado. Hoy estamos en la era de la tecnología, de las comunicaciones, de las redes sociales. Hoy no es difícil buscar o “googlear” a alguien para saber su pasado. Y a usted, que le gusta buscar cualquier cosa en internet (desde las 42 frases de alguien hasta como cocinar) dedique 30 minutos de su vida y averigüe sobre los candidatos. Yo hice el pequeño esfuerzo de mandarles un mail a los candidatos de mi comuna con 7 preguntas tipo para conocerlos un poco más y votar en conciencia. Y créame que no me quitó más de 45 minutos hacerlo.

Por último, si usted no quiere votar por alguien, haga un órgano fálico o vote por Optimus Prime, pero demuestre su descontento con la papeleta, no con la tele o el vecino. Si usted anula o vota en blanco, está dejando un mensaje que no se puede interpretar de una u otra forma por la clase política, si no que envía un mensaje claro, descontento, enojo, ganas de participar y de no seguir creyendo en los mismos de siempre. En cambio, si usted decide anular su derecho a voto quedándose en su casa, la clase política seguirá pensando que no lo hizo porque es flojo. Le recuerdo que nuestra clase política no hará los esfuerzos por analizar y pensar porqué no fue a votar. Les sale más fácil seguir desencantando diciendo “es que lo jóvenes no están ni ahí”, “es que no entienden la política”, o simplemente “es que son flojos”.

El voto es un instrumento. NO la panacea. Uno puede hacer movilizaciones sociales, organizarse a nivel comunal y además, votar, y eso no significa que estoy validando un sistema. Pero el no votar es la mayor validación a un sistema que quiere e intenta por todos lados hacer que usted se quede sentado en su casa, mientras los otros 100 conocidos votan por el candidato que usted odia.

Al final, USTED, tiene la última palabra.

Gracias

Las Argandoña en un gráfico

24 Sep

Estos son los sueldos del nuevo docureality de TVN, “Las Argandoña”. Si ya era alarmante los sueldos millonarios que recibirán algunos de los que participarán de dicho “programa televisivo”, indigna aún mas cuando uno ve que a la empleada (tal vez, la única que trabajará de verdad) se le pagará un sueldo muy menor en comparación a los protagonistas. Al menos yo, no veré este programa.

Usted?

Incentivando el deber cívico: Voto con “cover”

20 Sep

“Asamblea constituyente”,” cuarta urna”,” mayor, mejor y real participación ciudadana”, “darle un verdadero significado de democracia al sistema político en el cual estamos inmersos” son algunas de las frases que hemos escuchado o pensado en el último tiempo, gracias a la crisis de representatividad de la clase política, tanto derecha, centro como izquierda. Las encuestas entregan cada día un nuevo fondo, un nuevo “mínimo histórico” de aprobación para cada partido, o mejor dicho, para cada coalición política. La situación del gobierno no es mejor. Un problema que se agranda gracias a la lejanía de los políticos con la gente. Cuando somos 17 millones de chilenos (o según el nuevo censo 2012, 16,5 millones), el sentir ciudadano es que las leyes se hacen a espaldas nuestras. Los políticos, 120 diputados y 38 senadores, no hacen consultas ciudadanas para ver qué y cómo pensamos, para saber que queremos, para saber si aprobamos o rechazamos uno u otro proyecto de ley. Al parecer a los políticos solo les interesa saber el pensar ciudadano en las elecciones, ya que después, cuando se discuten leyes de matrimonios igualitarios, abortos, reformas tributarias, educación pública, etc., cada uno vota según los propios pensamientos y valores, y en ninguna parte se dignan a preguntar a sus electores que piensan (si usted conoce de algún diputado, senador o alcalde que SI haga esto, por favor, indíquemelo). Hasta donde yo sé, uno elige a uno u otro candidato para que represente los intereses de la ciudadanía en el congreso, y no los propios. Esto tiene la gran ventaja de que es más difícil coimear a miles que a uno solo (esto, bajo el supuesto de que los políticos reciben coimas o incentivos de los poderes económicos/valóricos). Pero de alguna forma, y por razones que parecen obvias, es más fácil preguntar por quien van a elegir, y que el resto lo decida una persona. En cierta forma, elegimos al piloto, pero no el destino. ¿Raro, no le parece?

Bueno, como de vez en cuando, la ampolletita (que por suerte no necesita de hidroeléctricas o termoeléctricas para funcionar) funcionó, se me ocurrió una idea para hacer el día de las elecciones una más interesante, dándole el poder a la gente de elegir el destino, y no solo el piloto. Es bien parecido a lo que se está proponiendo hoy en día, a la cuarta urna, solo que con temas más específicos. La idea, que además serviría para estimular el voto de la gente, es que además de que elijamos candidatos a diputados, senadores y alcalde, también elijamos que queremos que se discuta en el corto, mediano y largo plazo. Como no soy cientista político, abogado o profesión afín, intentaré expresar la idea, sin meterme mucho en el cómo. Concentrarme en el fondo y no en la forma, como dirían algunos.

Como dije, en el sistema político en el que estamos hoy en día, uno binominal, de voto voluntario con inscripción automática. Con el tema del voto voluntario, hay estudios que indican que bajo este sistema, la participación ciudadana baja, y lo que es peor aún, la participación de los sectores de escasos recursos baja considerablemente, lo que resulta en un menor gasto público de temas sociales. Es decir, que bajo este sistema, los ricos votan más que los pobres, por lo que los planes del estado van enfocándose de a poco al parecer de los ricos, y no de los pobres. Entonces ¿cómo hacemos que las clases populares puedan ir a votar? ¿Cómo incentivamos que los jóvenes vayan a votar? ¿Cómo logramos que ese gran porcentaje de la población que no está “ni ahí” con la política, se levante y vaya a votar? Lo haré sonar simple: que en cada papeleta de voto, además de los nombres de los candidatos, haya una sección llamada “temas relevantes”. Por ejemplo, que además de tener que votar o no votar por un candidato, la gente pueda elegir sobre el aborto, respondiendo a la pregunta “¿quiere que exista el aborto en Chile? Si-No”. Así incentivamos a que la gente no solo vote por un nombre, sino que además, votará por cambios sustantivos en el país. Como dije en un principio, no solo está eligiendo al piloto, sino que también, el destino. Así se podrían ir agregando temas tales como “matrimonio igualitario”, “educación pública”, “cambios al sistema de pensiones”, etc. El voto cobraría mayor importancia, y todos nos sentiríamos un poco más al estar decidiendo como quiero el país. Y esto podría tener modificaciones según la región del país, en donde ya tendríamos preguntas especiales para cada región. Así, los de Santiago decidirían el destino de las personas de Temuco, Puerto Montt u otra ciudad, ayudando al mismo tiempo, a descentralizar el país.

El problema a todo esto es quien decide los temas y quien lo valida. Pero de que hay formas, las hay. Es importante que logremos un sistema que sea democrático, en una forma mejorada y más objetiva al que tenemos hoy en día, que además impulse a la gente de todas las edades a que vayan a votar. Debemos buscar formas, proponer alternativas para mejorar el sistema y la representatividad. Si seguimos así, los resultados pueden ser muy negativos, y ya todos sabemos que cuando un país está en el barro, los ricos siempre se mantienen limpios.

El pe$o de la felicidad

19 Sep

Recuerdo en mi juventud, cuando estaba en el colegio, que un día el profesor de religión nos hizo una pregunta. Estaba en tercero medio y la temible PAA (prueba de aptitud académica) se veía en el horizonte cada día más cerca. Todos estábamos enfocados en lograr buenas notas para tener más puntos en las ponderaciones que nos pedirían las universidades. Todos analizábamos que carreras seguir, que nos llenaran como persona y que al mismo tiempo, nos permitiera generar ingresos para tener una vida tranquila. Fue en una tarde de colegio, soleado, de temperatura agradable, que este simple profesor de religión nos hizo una pregunta que hoy recuerdo con reflexión y análisis. La pregunta fue “¿Que quieren ser cuando grandes?”. Esta pregunta se la hacía a un grupo de jóvenes criados dentro de un sistema exitista, en donde desde niños nos enseñaron que lo importante (y lo válido) era ser primeros, sacarse buenas notas, tratar de aprender y ser profesionales exitosos, sin preocuparse mucho del prójimo. La pregunta parecía bastante simple, por lo que algunos respondieron abogado, periodista, arquitecto. Yo, respondí médico veterinario, ya que en ese entonces (y hasta el día de hoy) sentía una admiración y cariño por los animales. Luego de escuchar la respuesta de cada alumno, el profesor, con una sonrisa burlona nos dijo “¿Y ninguno me respondió que cuando grande quiere ser feliz?”. Yo, que siempre me ha gustado tirar bromas, respondí inocentemente “¿ser feliz? Es que piden mucho puntaje o es muy caro…”. Hoy, luego de 12 años de haber tenido esa respuesta, me doy cuenta que lo que dije en broma es la pura y santa verdad en nuestro país.

Cuando uno ve la televisión, y más en épocas de fiestas (18 de septiembre, año nuevo, navidades, etc.), el mensaje es claro. La felicidad se logra ganando plata, comprando materiales, comprando regalos, comprando parrillas, comprando casas, comprando juguetes, comprando autos, etc., y las 2 únicas formas  de tener todas esas “felicidades” es ganándose el Loto (o algún juego de azar con pozos millonarios) o endeudándose en un banco. Sabiendo esto, esa pequeña broma que dije cuando estaba en 3° medio, se vuelve una realidad lamentable. Primero, es triste que estemos dentro de un sistema que nos diga que la única forma de ser feliz es adquiriendo bienes materiales. No veo comerciales que digan que se pueda ser feliz pasando un buen rato con los amigos (sin tener que tomar cerveza, ron, pisco u otro tipo de alcohol), o que se puede estar contento haciendo deportes en algún parque nacional o que simplemente se puede estar bien teniendo una caminata diaria en un parque. No veo comerciales que promuevan la lectura, el estudio, la búsqueda de información. En vez, solo veo publicidad que nos empuja a comprar cosas, que muchas veces NO necesitamos.

El que nos estemos basando en lo material para ser felices es algo terrible (y no quiero sonar catastrófico) pero conveniente para el mercado. Algo material no dura para siempre ya que este se rompe, se gasta o simplemente sale una versión nueva. Por esto, la felicidad de nuestra sociedad nunca será satisfecha por 2 simples razones: nunca tendremos el “último” bien material que nos haga estar felices y siempre tendremos que tener plata para poder llegar a ser felices. ¿Y cómo obtenemos plata? Trabajando y partiéndonos el lomo semana a semana, en donde rezamos a todos los santos para no perder el trabajo, ya que eso significaría que no podemos seguir comprando cosas, y por ende, no podemos seguir siendo felices. Lo peor de todo esto es que el mercado, los empresarios, los gerentes, saben esto, por lo que tienen el círculo virtuoso perfecto para ellos. Así es como se puede abusar de los trabajadores, ya que si soy gerente y me alegan, tengo a una fila de personas esperando por ese mismo trabajo, que están sedientos de tener algo de felicidad.

No podemos olvidar el endeudamiento que debemos soportar todos para lograr algo de felicidad. Como dije en un principio, es en fechas de celebraciones en donde los bancos se frotan las manos ofreciendo jugosos créditos para que cada uno logre sus sueños temporales y compre los materiales de moda para tener algo de felicidad. Claro, como los sueldos no son buenos, como las cuentas y los precios de los alimentos suben día a día, y como las posibilidades de ahorro se reducen cada vez más, la única forma que tiene el chileno promedio de tener algo mas es a través de la deuda. Aquí la desinformación logra su éxito nuevamente, ya que los famosos créditos pre-aprobados que nos están esperando no es más que un grillete adicional que nos quiere poner el bendito mercado. Porque la misma televisión nos dice que un 18 de septiembre no se puede celebrar sin tener que gastar harta plata en asados, carnes, vinos, etc. Una buena navidad no puede ser buena si no se gasta harta plata en regalos, adornos, pinos, etc. Unas buenas vacaciones no pueden ser buenas si no se gasta harta plata en tener que salir del país, buenos hoteles, buenas comidas, etc. Yo no digo que uno NO tenga que vivir todas estas cosas, a lo que voy es que existen alternativas de felicidad que son mucho más simples y más baratas.

Al final, estamos dentro de una sociedad de mercado en donde para ser “feliz” necesitamos mucha plata, la cual no podemos conseguir por medio de una vida tranquila, si no que debemos recurrir a extras o a un esfuerzo que al final parece ser sobrehumano. Es así como la televisión nos dice que si queremos una casa, un auto y harta plata, debemos ganarnos un premio millonario de algún juego de azar. Si queremos decirle “chao” a nuestro jefe, no lo podemos hacer por injusticias, o por abusos, o por violaciones a los derechos laborales, si no que lo podremos hacer solo cuando tengamos harta plata guardada en algún lado. Y si no podemos ganarnos un premio millonario, tenemos la “ayuda” de los bancos que nos dicen, a través de un Pato, que si queremos tener una buena celebración de fiestas patrias o navidad, no debemos exigir mejoras laborales o sueldos dignos a los gerentes, si no que debemos pedir plata prestada, en donde el único que quedará feliz será el dueño del banco.

Hilo curado o populismo embriagante

9 Sep

Llegó septiembre. Pasamos agosto. Después de meses de duro trabajo y de un invierno que fue bastante helado, las fiestas patrias (que este mes serán de 5 días de celebración) están a la vuelta de la esquina. Como es habitual, hablaremos de las empanadas, de las mejores y peores, de las fondas, de los tragos, la música, la parada militar, Tedeum, etc. Y, como es común, también se hablará del hilo curado. Pero este año, este tema toma más fuerza. Una joven patinadora, que se preparaba para un campeonato en Argentina, casi perdió su pie producto de que alguien había dejado botado un hilo curado en el Parque O’Higgins. Por suerte, el accidente no produjo la muerte de nadie, aunque dejó con una grave herida a la niña, que deberá estar en recuperación por un tiempo de alrededor de 6 meses. Esto, como es de esperar, ha causado bastante alarma dentro de los “medios de comunicación” y de la clase política. Así es como el gobierno de turno junto a diputados (también de turno), le han declarado la guerra a los que utilicen y vendan hilo curado.

Para no tener malos entendidos, NO estoy defendiendo el hilo curado. Es un elemento peligroso que produce accidentes durante el año y que debería ser fiscalizado. Si bien es complemento que se ocupa en las competencias de elevar volantines, siempre hay aquellos que los ocupan de forma irresponsable y sin supervisión de otros, resultando en accidentes como lo ocurrido a la joven patinadora. Pero, ¿acaso es el hilo curado el mayor de nuestros problemas, que se deba legislar con tanta prontitud? ¿Es el hilo curado un arma cuya finalidad es infringir daño y muertes? ¿Es la industria del hilo curado una que genera miles de millones de dólares en base al sufrimiento de unos pocos? ¿Es el hilo curado algo que apareció de sorpresa el 2012? ¿Si la noticia de la pequeña patinadora no hubiera llegado a los “medios de comunicación”, tendríamos a un grupo de diputados tratando de sacar una ley que castigue y penalice la venta de dicho elemento? Por lo menos, según mi entendimiento, la respuesta a estas preguntas es NO. Es más, lo invito a buscar en Google “Muertes por hilo curado” para ver si puede encontrar alguna cifra. Si bien el hilo curado es algo peligroso, en eso estamos de acuerdo, creo yo que hay cosas que son aún más peligrosas, en donde no veo a un grupo de diputados rasgar vestiduras por querer penalizar su venta o uso. Además, que el problema del hilo curado no se soluciona con leyes, si no que una vez más, concluimos que se soluciona con las 2 cosas que más le faltan a este país: educación y fiscalización. Vivimos en un país que se fiscaliza de vez en cuando. Ya lo hemos visto con los cinturones y los buses interurbanos. Yo he viajado varias veces en bus, tanto en día de semana como fin de semana, y nunca me ha tocado ser fiscalizado por alguien para ver si el bus tenía cinturones o no. Pero llegan los fines de semana largo y los fiscalizadores no se despegan de los terminales de buses, como si los accidentes de buses solo ocurriesen durante estos fines de semana. Con el hilo curado sucede algo parecido. Tenemos 365 días en el año durante el cual hay venta y uso de hilo curado, pero al parecer, tanto para los medios como para los políticos, este solo se vende y usa durante septiembre, o mejor dicho, solo es noticia durante septiembre. Y el hecho de que exista una ley no cambiará mucho la situación, ya que todo depende de los fiscalizadores, o usted cree que con la pura creación de una ley  los vendedores de hilo curado van a desaparecer de la faz de la tierra? Todo depende del número de fiscalizadores, y para eso, no se necesitan más leyes. Se podrían aumentar los fiscalizadores HOY, y la ley no sería necesaria.

Pero, vayamos más allá. Le pedí que buscara la cifra de “muertos por hilo curado” en Google. Ahora le pido que haga lo mismo, pero con “muertos por tabaco”, “muertos por alcohol”, “muertos por armas de fuego”, etc. Incluso podría buscar “muertos por hipertensión o diabetes” y encontraría cifras alarmantes. Por tabaco, el 2005, hubo alrededor de 15 mil muertos. Por accidentes de tránsito vinculados al consumo de alcohol, hace unos años, hubo alrededor de 300 muertos. Es decir que con el puro tabaco y alcohol, tenemos que más de 15.300 chilenos mueren al año, mientras los dueños de dichas empresas gozan de inmunidad penal. Si lo comparamos con el mercado del hilo curado (en donde yo no veo a grandes gerentes de empresas o a millonarios que le deben su riqueza a dicho elemento), alguien que vende algo malo está produciendo accidentes en el consumidor final, pero SOLO se quiere castigar al que vende hilo curado, del cual ni si quiera se sabe cuántas muertes produce el año. Pero a las tabacaleras y comerciantes que venden alcohol, ningún diputado busca castigarlos con multas de 40 millones de pesos, siendo que estos 2 elementos SI producen muertes durante el año, y varias miles. Con el tabaco, claro, es el consumidor el que conoce el daño y peligro, por lo que ahí se le da “libertad” de que haga lo que quiera, aunque eso sea querer morir lentamente con la enfermedad de un cáncer, que además, dicho sea de paso, le produce gastos en salud enormes al estado. Con el alcohol se puede argumentar algo parecido, pero todos hemos visto noticias de accidentes de autos en donde han muerto familias enteras por culpa de alguien que estaba bajo la influencia del alcohol. Entonces es esta inconsistencia o doble estándar la que me da rabia al final del día, que se quiera juzgar algo que si bien produce accidentes, no se compara con las muertes, enfermedades y accidentes que producen otros negocios legales. Sin ir más lejos, hoy se puede comprar un arma de fuego sin muchas limitaciones, sin incurrir en una ilegalidad, pero para el que vende hilo curado, 40 millones de pesos en multa. Que yo sepa, no se puede robar un cajero automático con hilo curado. Los narcotraficantes no andan con un carrete de hilo curado en sus cinturones. La gente en las poblaciones no muere por un hilo curado loco.

Termino diciendo que ojalá la clase política no caiga más en estas inconsistencias o dobles estándares. Si vamos a juzgar una actividad, un elemento por ser peligroso, juzguemos con el mismo ánimo aquellos que son más peligrosos. Si no, seguiremos teniendo leyes populistas que no van a arreglar nada.