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¿Somos o no somos amigos?

21 Jul

concertacion2La nueva Mayoría (que en verdad sólo obtuvo el 20% del total del universo de los votos en las últimas elecciones) tiene mayoría en el congreso, tanto en la cámara de diputados como en la de senadores. Si bien, no es una mayoría que le sirve para aprobar todos los proyectos de ley que están en el plan básico de gobierno (educación, reforma tributaria, binominal, constitución, entre otros), es una mayoría que no viene nada de mal y que si sirve para empezar con un buen pie la discusión de los proyectos emblemáticos que quiere impulsar la Pdta. Bachelet.

Pero, al parecer, esta nueva coalición política de centro “izquierda” no es muy distinta a la ya archiconocida Concertación, ya que se siguen viendo las mismas prácticas, miedos y “pagos” que se veían antes. Digo esto porque una vez más la derecha, sin tener mayoría, estando casi moribunda, teniendo a la UDI al borde del abismo, teniendo a un RN que sólo quiere unirse a la DC, logra cumplir con sus deseos propios. Curioso verdad. La minoría en el congreso logra salirse con la suya. Y lo peor, es que lo logra a expensas de los que tienen la mayoría, en este caso, la Nueva Mayoría. Y puedo estar casi seguro, de que los políticos de derecha, cuando llegan a sus casas y hablan por celular o whatsapp con sus colegas, sólo deben reir y decir “estos weones siguen siendo los mismos de siempre”.

Durante 20 años de Concertación, la “izquierda” política le perdonó varias veces la cabeza a la derecha. En especial a la UDChadwick-Longueira-Lavin-PinochetI. El ala
más conservadora y capitalista de la derecha, aquella que ayudó en forma activa a la dictadura de Pinochet, estuvo siempre en la palestra política durante esos 20 años. Y no estuvo por noticias negativas, si no que era por los famosos acuerdos. Y eso lo hizo gracias, en gran parte, a que sus amigos de “izquierda” no hicieran mucho por tratar de sacarlos del espectro político y darles una jubilación anticipada. No sé cuál fue el discurso. No sé qué cara pusieron, pero los políticos de derecha, los mismos que hace unos años hacían oídos sordos a lo que la gente necesitaba, los mismos que preferían no tener contrincantes políticos, los mismos que tenían el brazo armado de la dictadura para sacar del camino a cualquiera que les pudiera incomodar el paseo, ahora se abrazaba y se codeaba con su competencia. Les sonreían y de alguna forma, siendo minoría, hacían que los gobiernos democráticos del ex- Pdte. Aylwin y Frei fueran a sus casas, con cara de susto para lograr acuerdos y poder avanzar (en medida de lo posible) con las promesas que alguna vez hicieron. Así pasaron los años 90 y en cierta forma, uno podría llegar a entender ese actuar. Veníamos saliendo de una dictadura, debía existir estabilidad política, los empresarios debían estar tranquilos, la imagen del país a nivel internacional debía ser fuerte, y todas esas cosas que a los políticos de la transición les gusta contar. Pero al parecer, los de “izquierda” pensaron que sólo así se podía avanzar en el país y se acostumbraron a siempre lograr acuerdos con la derecha. Obviamente, la derecha cumplió su rol. La culpa no es de ellos. Se dejaron querer y aprovecharon la ingenuidad o poca práctica de sus colegas del otro lado.

1455941_1445783302311325_369492135_nLlegó el 2010 y la derecha, después de 50 y pico años, llegó en forma democrática al poder. Me imagino que los amigos de “izquierda”, que se quedaron callados durante tantos años, que le perdonaron tantas cosas a sus “amigos”, tienen que haber pensado que los iban a tratar bien, que los iban a escuchar, y que en cierta forma, les devolverían el favor. Pero para la sorpresa de ellos, esto nunca paso. Los primeros discursos fueron incendiarios. “En 20 días hemos hecho más que en 20 años” fue sólo uno de aquellos. La “izquierda” tiene que haber estado herida. Tiene que haberse pegado la cabeza contra la pared y golpeándose el pecho diciendo “como fuimos tan ingenuos, tan inocentes como para no haber hecho lo que teníamos que hacer. Como les creímos sus sonrisas, sus trajes perfectos, sus caras de perro Chau Chau…y ahora nos pagan con esto…”. Imagino que más de alguno tiene que haber pensado eso en su fuero interno. Y tuvieron 4 años para castigarse, para arrepentirse, pero aún más importante, para aprender.

Ya estamos a 2014 y un nuevo gobierno de “izquierda” está en el poder. Y ahora tienen mucho poder. Claro, las promesas songabinete1 grandes y llenas de expectativas, pero tienen mayoría en ambas cámaras, lo que les da una oportunidad de oro para pagar por todo lo que no hicieron en los 20 años anteriores. Y estaba la primera oportunidad: la Reforma Tributaria. Repito, las expectativas eran altas. La derecha estaba asustada y uno podría pensar que ya no cometerían el mismo error de antes. Los mismos que de un día para otro olvidaron la “amistad” de 20 años, ahora pedían diálogo, que los tomaran en cuenta, que creyeran una vez más en sus sonrisas, en sus trajes perfectos y en que no eran los malos. Estos, siendo una minoría, se convirtieron en los protagonistas y una vez más, se sentaron en sus sofás de cuero y esperaron a que llegara la nueva vieja “izquierda” a preguntarles si les gustaba esto. Me imagino cómo se deben haber reído cuando llegaron a preguntarles su opinión, a lograr un acuerdo, sabiendo que eran minoría. No sólo eso, sino que también sabiendo que estaban casi moribundos. Si la derecha, y siendo más específico, si la UDI hoy resucitó, fue gracias a la Nueva Mayoría, por que una vez más no tuvieron los cojones para impulsar las ideas propias. Les metieron miedo. De todas partes. Los mismos que los felicitaron el día de las elecciones son los que hoy les meten miedo. Los mismos son los que opinan y golpean la mesa enojados cuando no los escuchan. Los mismos, que siendo minoría, logran tomar las riendas del país, cambiándolo una vez más, en la medida de lo posible.

Entiendo que la estabilidad de un país es importante. Entiendo que hay que ser buen político. Entiendo que hoy existen poderes económicos grandes que son capaces de cambiar un proyecto de ley con un par de llamados en vez de cambiar por que se hicieron marchas, manifestaciones o huelgas. Puedo llegar a entender todas esas cosas. Pero ya basta. Siembren cojones y coséchenlos pronto, porque la gente necesita cambios importantes para mejorar la calidad de vida. Ya basta de hacer feliz al amigo de la UDI. Ya basta de hacer feliz al amigo imaginario de la SOFOFA. Cómprense un espanta-cucos y dejen de tener miedo. De una vez por todas superemos la frase “en medida de lo posible” y cambiémosla por “estas son las medidas para hacerlo posible”. Dejen de ser una decepción y empiecen a ser un ente importante.

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HyM, o el fracaso de una sociedad

26 Mar

hmprodFilas de gente. Eso es lo que uno podía ver si iba al monumento al consumo llamado Costanera Center (agradecimientos al señor Paulmann) en estos días. Filas de mujeres, hombres, madres, padres, amigos, familias y hasta algunas guaguas. Y no era por entrar a una librería. Tampoco lo era por entrar a una obra de teatro o una ópera. Desgraciadamente no. La casi interminable fila (que abarcaba 2 pisos del mal) era por entrar a una tienda, y no cualquier tienda, si no que una de ropa. Pero no cualquier ropa, si no que era ropa a bajos precios y supuestamente de calidad óptima. Estas razones fueron suficientes para convencer a masas de personas, que sin importar que debían hacer fila por 3 noches o que debían esperar horas en un día sábado, esperaron, entraron, fueron recibidos como héroes, casi como espartanos luego de vencer al dios árabe, compraron y se fueron con una sonrisa en su cara. Esta imagen podía verse desde que abrió hasta que cerró. Mujeres que lucían con felicidad sus bolsas. Mujeres que miraban desde la fila con envidia. Todo esto aumentaba las ansias por comprar. Por obtener una prenda, sea cual fuere, pero el objetivo era salir con algo. Demostrarle al mundo que yo estuve en esa fila y que además, tuve el poder económico de poder salir con ropa. Y cuantos de los que estuvieron ahí se sacaron fotos con sus Iphones, celulares ultra modernos e inteligentes, las subieron a Facebook con comentarios como “al fin” o “lo logré”, como si comprar ropa fuese un triunfo de una epopeya griega. No importa como está el país. No importa la crisis educacional que está sufriendo Chile. No importa las injusticias laborales. No importa el sueldo mínimo y que (tal vez) varios gastaron el equivalente a un sueldo mínimo en solo un par de horas. Nada de eso importa. Solo importaba salir con una bolsa que dijera “H&M costanera Center”.

Entre todo este espectáculo imagino a los dueños de H&M, que deben haber venido desde su país para observar con sus propios ojos12356213-retrato-de-mujer-de-negocios-que-apunta-riendo-en-la-camara cómo sería la reacción de los chilenos. Como deben haber estado esos señores, con sonrisas de oreja a oreja. Como deben haber estado esas calculadoras, sumando y sumando toda la noche. Los más felices con esta inauguración no fueron los que lograron comprar ropa, si no que fueron los observadores de arriba, los “gerentes”, los ejecutivos. En otras palabras, los cabrones. “Tenemos que hacer que esperen en una fila, ojalá, una que empiece días antes” debe haber dicho uno en un brainstorming antes de abrir la tienda. “estas loco, no creo que ellos estén dispuestos a hacer eso por solo comprar ropa” le debe haber dicho otro, confiando en que los chilenos aún tenemos algo de dignidad. Y es que el primer interlocutor debe haber tenido varios antecedentes para decir lo que dijo: Chile es el país de la OCDE que mas metros cuadrados tiene de Mall por cada 100 habitantes. Sumemos a eso otros espectáculos que hemos dado, como hacer fila por obtener el primer I-Phone o hacer fila por ser el primero en comprar un juego de video. Todo eso y mas deben haber sido los puntos que expuso este europeo a su grupo de trabajo para convencerlos. Y luego de ver las noticias (porque además en Chile, estos sucesos son noticia), el no estaba para nada equivocado.

Y siendo bien sincero, ver todo esto me da pena. Pena por ver tanta expectación por comprar algo material. Algo de lo cual nos tienen convencidos que nos hará feliz para siempre. Una prenda de ropa, un I-Phone, un televisor de 42 pulgadas 3D, etc. Puras cosas materiales que nos venden todos los días con el mensaje de “vives una vida miserable, tiene un trabajo miserable, tus hijos tienen una educación miserable….te mereces un regalo para llenar ese agujero, ese vacío, para llegar a la felicidad…y si no lo llenas con esto, tal vez lo llenes llevando esto también”. Nos bombardean día a día con materialismo, con objetos, y en ese sentido la sociedad chilena ya parece Berlín después de la segunda guerra mundial. Como sociedad hemos puesto lo material por sobre lo humano. Ya no importa que ideas tienes. Importa si tienes el último celular que está a la moda. No importa cuáles son tus ambiciones como persona, solo importa cuáles son las cosas que te gustaría comprar si tuvieras más plata. No me importa si eres un estúpido, te respetaré si llego a tu casa y tienes una televisión más grande que yo y si estás mejor vestido que yo.

12136269228N76XaY también siento pena que esto ya se vuelva algo familiar. Que personas decidan perder horas de un día sábado (día hecho para descansar, para hacer actividades al aire libre, para compartir con la familia) en hacer fila, encerrado en un edificio, sin aire fresco, sin luz natural, y todo para gastar plata. Cosas que esas mismas personas deben alegar de lunes a viernes. “me tienen encerrado en un cubículo toda la semana, así que este sábado me iré a encerrar a un mal” “Gasto plata toda la semana, así que este sábado iré a gastar plata que no tengo en ropa que tal vez no necesito” “no comparto con mi familia en toda la semana, así que este sábado la llevaré a hacer una fila para que compremos juntos”. La gran mayoría de estas personas están presas del marketing y del consumo, en donde se les “obliga” de forma pasiva a seguir las instrucciones (o indirectas) que salen todos los días. Y lo peor de todo es que al final del día todos nos hundimos un poco más. Algunos están hasta las rodillas. Otros, hasta el estómago. Los que hacen filas por comprar el primer producto, creo que ya están completamente hundidos.

Este fin de semana el consumo y el materialismo ganaron una batalla más. Este fin de semana, la acumulación de cosas innecesarias dio un paso muy importante. Este fin de semana, la sociedad chilena perdió un poco mas de humanidad y se acercó a ser una marioneta más. Solo espero que como sociedad nos demos cuenta a tiempo.

Abstención, ¿Donde están?

20 Nov

La última elección municipal (primera elección bajo el sistema de voto voluntario) dejó un miedo a muchos. Si bien, al otro día hubo algunos que celebraron y otros que lloraron, el resultado no debería haber dejado feliz a nadie. En promedio, se hablaba de un 60% de abstención. Un número nunca antes visto desde que Chile recobró la democracia en 1990. De cada 10 chilenos, solo 4 se levantaron a votar, mientras que los otros 6 hicieron cualquier cosa menos ir a votar. ¿Por qué no fueron? Todos pueden tener una respuesta, pero ninguna dirá la verdad absoluta, y es que tal vez, ese es uno de los riesgos que tiene el voto voluntario, no dejar claro el porqué las personas no va a votar. Se podrá decir que hay flojera, desconocimiento, des-interés, rechazo o porque justo ese día el auto no le funcionó como debía. También podemos agregar que ese día hizo mucho calor, por lo que las personas piensan 2 veces antes de ir a pararse a una fila para marcar una línea en un pedazo de papel. Los análisis se seguirán haciendo, algunos con miedo, otros con esperanza. Pero en algún minuto los análisis deberán dejarse de lado para comenzar a entregar soluciones y así incentivar que las personas hagan uso de un derecho único (hasta ahora) de participación en nuestro país.

Primero, tenemos que asegurarnos que la clase política esté obligada a mejorar. No podemos pedirle participación a las personas cuando es el juego el que no estimula. Antes de concentrarnos en las personas, pensemos en lo que precisamente hace que las personas no vayan a votar, es decir, la clase política. Una de las primeras cosas que podrían cambiar es la forma de hacer campañas. Hasta ahora, y desde hace mucho tiempo, la clase política se ha basado en la ley del mínimo esfuerzo, que es sacarse una foto bonita, con alguna frase “super hiper ingeniosa” y con el partido político que lo patrocina. Así, los candidatos se sienten más seguros al llenar calles con propaganda basura inservible que dura 1 mes, con mensajes repetidos que no nos dice nada sobre las diferencias entre uno y otro. Al final del día, todos quieren una comuna-distrito-circunscripción-país más justo, con mejor educación y salud, con menor desigualdad y todas esas propuestas comunes que nos dicen todos los días. Pero ¿Qué pasa con aquellos temas más concretos y no tan comunes? No, solo tenemos la foto. Bueno, yo aquí propongo que se haga una ley (desgraciadamente Chile es el país en donde se esfuerzan mas por  enseñar con leyes que con educación) en donde prohíba la publicidad en las calles. Tal cual. Todo cartel, pintura, rayado, paloma, etc., que deba estar en la calle, estará prohibido. Que busca esto, que la clase política haga un poco mas de esfuerzo y se acerque al votante. ¿Cómo? A través de folletos con información, a través de debates públicos o asambleas vecinales, puerta a puerta con mensajes claros, etc. Ya no mas la foto fácil en primer plano con una sonrisa photoshopeada. No. En buen chileno, los políticos deberán dejar las patitas en la calle para poder ser elegidos. Otra ventaja que tendría esto es que se baja la desigualdad de gastos entre una y otra campaña. Para esto, también podemos decir que todos deberán gastar lo mismo y que un candidato no podrá gastar mas plata que otro. Hacer una especie de olla común que al final se divida en la cantidad de candidatos y que cada uno haga lo que pueda con ese monto igualitario. Así le enviamos el mensaje de que si quieren salir elegidos y hacerse conocidos dentro de una comuna-distrito-circunscripción, deberán esforzarse mucho.

Otro cambio que se puede agregar es limitar las re-elecciones. Un político no debería estar más de ciertos años en el poder. Simplemente porque llega un día en donde ya no existe la fuerza o interés por lograr cambios. Para que, si tiene un trabajo ASEGURADO por una cantidad de años definida, del cual es casi imposible que lo despidan, en donde gana una suculenta suma de dinero, que no va en directa relación al trabajo que realiza. También, al limitar las re-elecciones se obliga (nuevamente) a los partidos políticos a tener que renovar sus caras y líderes. Obligará a que los partidos políticos sean más inclusivos, de opinión amplia y que estén abiertos a recibir propuestas frescas, resultando en una renovación constante. La gente está aburrida (hace tiempo) de ver las mismas caras. La gente ya no se siente parte de uno u de otro porque son los mismos de siempre, y al final es como ver una película repetida. Uno ya conoce como parte, como se desarrolla y como termina, entonces, para que la voy a ver. En cambio, si la cartelera de películas la renovamos en cada elección, la gente PUEDE (y lo recalco, porqué nada es seguro) llegar a entusiasmarse y entrar a ver esta nueva película. Una vez más, obligamos a la clase política a que se acerque a sus votantes, porque cada candidato nuevo deberá conocer a la gente que vota.

Como escribí al principio, uno de los grandes golpes que hubo en estas elecciones, fue el porcentaje de abstención. En una columna anterior, anoté los números con lo que distintos alcaldes de la región Metropolitana, fueron elegidos. Puse 2 números, uno en base al total de votos y otro (alarmante) en base al total del padrón electoral. El promedio de apoyo cuando se hace en base a la cantidad de votos es de un 51%. Nada mal verdad. Pero cuando “corregimos” los números y nos fijamos en el verdadero apoyo, este número baja a un preocupante 21%. Eso quiere decir, que en promedio, los candidatos cuentan con el apoyo del 21% de la comuna en donde fue elegido. De las mismas 10 personas que están aptas para votar, fueron 4, y de esas, solo 2 apoyan al candidato ganador. Dicho de otra forma, o para meter aún más miedo, los alcaldes elegidos cuentan con un rechazo de un 80%. Pensando a futuro, ¿qué pasa si este escenario se repite en una presidencial? La participación podría ser baja, por consiguiente, el candidato elegido empezaría su gobierno con un nivel de rechazo altísimo. Esto gracias a que estamos en un sistema en donde la elección queda validad con 1 voto. Aquí es donde yo haría otro cambio, establecer un mínimo de participación para validar una elección. Así, y nuevamente, estaríamos obligando a la clase política a esforzarse más para que incentiven la participación de los votantes. Junto con eso, nos aseguramos una cierta estabilidad dentro del país, porque qué tipo de gobernabilidad se puede tener cuando alguien ya empieza su periodo con altísimos niveles de rechazo (que no se evidenciaron en la elección).

Por último, cambiar el binominal, obligación de primarias y que tanto los candidatos como los votantes, vivan en la comuna para la cual postulan o votan. Si tenemos candidatos que se van a presentar a diputado por Concepción, deberá existir una ley que obligue que todos tengan una residencia certificada dentro de esa comuna. Así evitamos que los partidos políticos traigan caras conocidas de Santiago para solo ganar la elección. De igual forma, seguimos obligando a los partidos políticos a que busquen y amplíen sus puertas para personas nuevas que conozcan los verdaderos problemas de una comuna-distrito-circunscripción. Al mismo tiempo, y para evitar los acarreos, los votantes deberán certificar que en verdad viven dentro de esa comuna.

Queda mucho por hacer. Queda mucho por cambiar. Quedan muchos por encantar. Pero nada de esto avanzará si los cambios pertinentes no se hacen. La abstención no es algo para tomar a la chacota. La abstención es algo silente que siempre sacará la voz en los momentos menos indicados. La abstención pone un manto sobre los ojos de los políticos. Irónicamente, son ellos mismos los que deben obligarse a mejorar todo esto para que ese manto sea más pequeño cada año. ¿Difícil? Por supuesto. ¿Imposible? Espero que no. Solo mantengo la esperanza de que estos u otros cambios sucedan para que la política empiece, de una vez por todas, a mejorar.

La verdadera representación de los nuevos alcaldes (región metropolitana)

30 Oct

Las municipales 2012 ya pasaron. Hubo ganadores y perdedores. Sonrisas y lágrimas. Reconocimientos y roterías. Coaliciones con balances y coaliciones con justificaciones. Presidenciables que ganaron y otros, que perdieron. Muchas cosas que habrá que analizar en la primera elección en donde se usó el voto voluntario. Algo que llama la atención es la poca participación que hubo. Se habla de un 60% de abstención. De un universo de 13 millones de posibles votos, solo lo hicieron 5,5 millones, un número aún mas bajo que el obtenido en las elecciones del 2009.

Sobre esto, y después de ver cifras altas en las elecciones de los candidatos a alcaldes, me hice la siguiente pregunta “¿Porqué el SERVEL, entrega las cifras de la representación basadas en el total de votos escrutados y no sobre el total del padrón electoral?” Esta última cifra es la que verdaderamente vale ya que nos indica la VERDADERA representación de cada alcalde electo.

A continuación le entrego una tabla con las comunas de la región metropolitana. En las columnas indico el total del padrón electoral, el total de los votos con que salió elegido cada candidato (es decir, la primera mayoría), el porcentaje de representación basado en el total de los votos y la verdadera representación. Usted, vea cada comuna y saque sus conclusiones.

Comuna  Total Padrón  Votos Elección Alcalde(sa) Representación por votos Representación por padrón
Quinta Normal 98.584 11.234 33,9% 11%
Recoleta 153.271 20.311 41,7% 13%
La Reina 86.906  11.601 33,8% 13%
Puente Alto 326.060 46.773 54,6% 14%
Lo Espejo 93.196 13.402 52,3% 14%
La Pintana 127.086 18.855 54,7% 15%
Santiago 266.963 40.950 50,6% 15%
Macul 98.497 15.273 42,7% 16%
San Bernardo 204.635 32.328 50,9% 16%
La Florida 285.274 47.003 47,0% 16%
Cerrillos 66.009 10.937 47,0% 17%
San Ramón 82.113 13.753 50,5% 17%
Estación Central 128.650 21.556 48,6% 17%
Maipú 336.451 57.927 53,3% 17%
Conchalí 119.810 21.036 51,1% 18%
San José de Maipo 14.218  2.547 37,2% 18%
Peñalolen 172.047 31.154 55,6% 18%
Cerro Navia 115.602 21.224 47,7% 18%
Pedro Aguirre C. 96.543 17.769 47,9% 18%
Renca 109.142 20.095 52,1% 18%
Ñuñoa 173.848 32.400 44,9% 19%
Lampa 40.612 7.669 46,0% 19%
Pudahuel 148.053 28.558 63,6% 19%
San Miguel 94.319 18.415 58,1% 20%
Melipilla 85.502 16.873 50,8% 20%
La Cisterna 83.133 16.722 59,3% 20%
Huechuraba 60.752 12.230 47,0% 20%
Independencia 75.749 15.262 56,5% 20%
El Bosque 135.613 28.642 65,6% 21%
La Granja 102.932 22.008 75,0% 21%
Isla Maipo 23.249 4.972 50,7% 21%
Colina 66.403 14.404 57,3% 22%
Pirque 18.857 4.151 50,7% 22%
Alhué 6.676 1.529 54,7% 23%
Providencia 156.600 36.477 56,1% 23%
Quilicura 110.589 26.255 64,4% 24%
Buin 59.078 14.236 54,1% 24%
Lo Prado 88.761 21.653 66,5% 24%
Peñaflor 62.226 15.221 56,0% 24%
El Monte 24.294 5.958 50,9% 25%
Tiltil 12.716 3.147 49,3% 25%
San Joaquín 83.756 20.873 78,2% 25%
Lo Barnechea 61.766 16.252 74,7% 26%
Las Condes  231.725 62.912 74,3% 27%
San Pedro 7.345 2.076 48,1% 28%
María Pinto 9.438 2.710 54,5% 29%
Paine 44.281 12.856 62,2% 29%
Calera Tango 18.706 5.687 57,2% 30%
Curacaví 21.969 7.244 64,3% 33%
Vitacura 78.474 25.981 80,2% 33%
Padre Hurtado 33.556 11.667 76,3% 35%
Talagante 49.821 20.988 85,3% 42%

Gracias Facebook

20 Sep

Hoy, estimado amigo, te quiero dar las gracias. Desde tu nacimiento en el año 2004 hasta hoy hemos visto como has contribuido a que mas y mas tengamos más y mejores relaciones sociales, haciendo de ti una de las mayores redes “sociales” que existen en la actualidad. Millones de personas se conectan diariamente contigo para compartir alegrías, tristezas, fotos, éxitos, fracasos, chistes, noticias, esperando que alguno de nuestros “amigos” comente o ponga un “me gusta”. A través tuyo pasan millones de datos, desde el nombre completo de una persona, hasta lo que comió en la mañana y todo esto te lo podemos dar gratis, por lo que el primer gracias que te doy es ese, gracias por darnos una red “social” completamente gratis, en donde podamos ingresar nuestros datos y secretos, para que tu, sin preguntarnos los utilices y vendas a quien quieras, sin si quiera pedir nuestro permiso. Me imagino que para tener cosas gratis en esta vida, hay que también entregar parte de uno mismo gratis.

Desde que ingresaste a nuestras vidas, la palabra “amigo” ha sufrido una transformación. Antes de conocerte, “amigo” significaba alguien que se preocupaba por ti. Una persona que te llamaba, incluso para los cumpleaños, y que se juntaba con uno para saber que había sido de nuestras vidas. Los amigos no eran muchos, pero eran buenos y confiables. Con ellos podía hacer mas menos lo mismo que hago contigo Facebook, solo que en persona. Eso en verdad, era un poco latoso, porque me obligaba a levantarme de mi silla o cama e ir a una de las casa de estos amigos. Eso me significaba pasar frio o calor, hambre, y otras incomodidades, ya que me obligaba a estar fuera de mi ambiente natural, llámese mi pieza, mi living, mi comedor, etc. Pero gracias a que llegaste tú, todo eso lo puedo hacer en cualquier parte de mi casa, y mejor aún, lo puedo hacer desde un celular. Ahora solo tengo que meterme al “muro” de tu página y ahí me puedo enterar de todas las cosas de mis amigos, sin la necesidad de llamarlos o juntarme con ellos. Puedo saber que han comido, puedo saber si están bien o mal, puedo saber si están solteros o pololeando/casados, etc., y sin siquiera moverme de mi escritorio. Y si necesito hablar con ellos, fácil, solo espero a que alguno se conecte a tu chat y hablamos de la vida, como buenos “amigos” que somos. Y lo mejor de todo es que gracias a tu llegada querido Facebook, no tengo que conformarme con tener 2, 3 o 4 buenos amigos. Ahora, puedo tener 100, 200 o hasta 1.000 amigos, en donde basta con que ponga “me gusta” a sus estados para que sepan que tienen un hombro en el cual confiar. Ya no necesito llamarlos de vez en cuando o juntarme en sus casas, solo basta ponerles un comentario en sus “muros” y quedo como el mejor amigo del mundo.

También debo darte las gracias Facebook porque gracias a ti ya no tengo que acordarme del cumpleaños de mis amigos y familiares. Ya no tengo que anotarlos en una agenda o en un calendario. Ya no necesito llamarlos el día de sus cumpleaños o ir a sus casas para verlos y darles un buen abrazo. No. Gracias a ti, solo tengo que poner “feliz cumple” en sus muros y quedo como el mejor “amigo” que se acordó del cumpleaños. Ya no tengo que levantarme o ir después del trabajo a la casa con un regalo. Para nada. Gracias a tu red social, me he hecho más sociable, ya que nunca se me ha “olvidado” un cumpleaños. Y para mi cumpleaños? Bueno, sucede algo parecido. Ya no tengo que pasar por esas latas de preparar algún picoteo o esperar a que me vengan a ver. Tampoco tengo que estar contestando llamados de mis 3 o 4 amigos y familiares. Ahora tengo a 1.000 personas que me desean feliz cumpleaños. Si bien se que tu se los recuerdas, igual pienso que ellos saben cuando estoy de cumpleaños, porque siempre recibo sus saludos.

Demás está decir que gracias a que con tu ayuda, podemos “postear” nuestros estados anímicos, o postear si nos compramos un auto o una casa, o postear fotos de nuestra última vacación, estoy informado de cómo están mis más de 1.000 “amigos”. Ya no necesito ir a verlos tan seguido para saber cómo están o que han hecho. Y mejor aún, cuando me junto con algunos de ellos (para serte sincero Facebook, aún no logro juntarme con los 1.000 amigos), no necesitamos conversar mucho, ya que todo lo que tengo que saber de sus vida lo sé gracias a ti.

Un gracias escondido (ojalá no lo vea mi jefe), es que con tu ayuda las horas de trabajo pasan más rápidas. Antes me aburría o trabajaba menos. Antes, para “sacar la vuelta”, iba donde mis compañeros de trabajo y conversaba con ellos, para saber cómo estaban, si necesitaban ayuda, o simplemente para armar una salida en la noche. Pero con tu llegada, ya no tengo que pasar por eso. Solo debo jugar uno de los miles de juegos que me ofreces día a día. ¿Y mis amigos del trabajo me preguntas? Bueno, solo debo chequear sus muros para saber como están.

Bueno, termino dándote de nuevo las gracias. Antes era una persona solitaria, pero ahora tengo más amigos de los que podría imaginar. Antes tenía que hacerme el tiempo para juntarme con mis amigos, ahora, solo basta con que me los encuentre en el chat tuyo para saber como están. Antes, tenía que estar acordándome de los cumpleaños, pero ahora solo debo estar atento a tus recordatorios. Gracias a ti, ya no tengo que juntarme con mucha gente para saber como están. Gracias a ti, puedo leer como están, escribirles un comentario, poner “me gusta” y recordarles el buen amigo que tienen.

Incentivando el deber cívico: Voto con “cover”

20 Sep

“Asamblea constituyente”,” cuarta urna”,” mayor, mejor y real participación ciudadana”, “darle un verdadero significado de democracia al sistema político en el cual estamos inmersos” son algunas de las frases que hemos escuchado o pensado en el último tiempo, gracias a la crisis de representatividad de la clase política, tanto derecha, centro como izquierda. Las encuestas entregan cada día un nuevo fondo, un nuevo “mínimo histórico” de aprobación para cada partido, o mejor dicho, para cada coalición política. La situación del gobierno no es mejor. Un problema que se agranda gracias a la lejanía de los políticos con la gente. Cuando somos 17 millones de chilenos (o según el nuevo censo 2012, 16,5 millones), el sentir ciudadano es que las leyes se hacen a espaldas nuestras. Los políticos, 120 diputados y 38 senadores, no hacen consultas ciudadanas para ver qué y cómo pensamos, para saber que queremos, para saber si aprobamos o rechazamos uno u otro proyecto de ley. Al parecer a los políticos solo les interesa saber el pensar ciudadano en las elecciones, ya que después, cuando se discuten leyes de matrimonios igualitarios, abortos, reformas tributarias, educación pública, etc., cada uno vota según los propios pensamientos y valores, y en ninguna parte se dignan a preguntar a sus electores que piensan (si usted conoce de algún diputado, senador o alcalde que SI haga esto, por favor, indíquemelo). Hasta donde yo sé, uno elige a uno u otro candidato para que represente los intereses de la ciudadanía en el congreso, y no los propios. Esto tiene la gran ventaja de que es más difícil coimear a miles que a uno solo (esto, bajo el supuesto de que los políticos reciben coimas o incentivos de los poderes económicos/valóricos). Pero de alguna forma, y por razones que parecen obvias, es más fácil preguntar por quien van a elegir, y que el resto lo decida una persona. En cierta forma, elegimos al piloto, pero no el destino. ¿Raro, no le parece?

Bueno, como de vez en cuando, la ampolletita (que por suerte no necesita de hidroeléctricas o termoeléctricas para funcionar) funcionó, se me ocurrió una idea para hacer el día de las elecciones una más interesante, dándole el poder a la gente de elegir el destino, y no solo el piloto. Es bien parecido a lo que se está proponiendo hoy en día, a la cuarta urna, solo que con temas más específicos. La idea, que además serviría para estimular el voto de la gente, es que además de que elijamos candidatos a diputados, senadores y alcalde, también elijamos que queremos que se discuta en el corto, mediano y largo plazo. Como no soy cientista político, abogado o profesión afín, intentaré expresar la idea, sin meterme mucho en el cómo. Concentrarme en el fondo y no en la forma, como dirían algunos.

Como dije, en el sistema político en el que estamos hoy en día, uno binominal, de voto voluntario con inscripción automática. Con el tema del voto voluntario, hay estudios que indican que bajo este sistema, la participación ciudadana baja, y lo que es peor aún, la participación de los sectores de escasos recursos baja considerablemente, lo que resulta en un menor gasto público de temas sociales. Es decir, que bajo este sistema, los ricos votan más que los pobres, por lo que los planes del estado van enfocándose de a poco al parecer de los ricos, y no de los pobres. Entonces ¿cómo hacemos que las clases populares puedan ir a votar? ¿Cómo incentivamos que los jóvenes vayan a votar? ¿Cómo logramos que ese gran porcentaje de la población que no está “ni ahí” con la política, se levante y vaya a votar? Lo haré sonar simple: que en cada papeleta de voto, además de los nombres de los candidatos, haya una sección llamada “temas relevantes”. Por ejemplo, que además de tener que votar o no votar por un candidato, la gente pueda elegir sobre el aborto, respondiendo a la pregunta “¿quiere que exista el aborto en Chile? Si-No”. Así incentivamos a que la gente no solo vote por un nombre, sino que además, votará por cambios sustantivos en el país. Como dije en un principio, no solo está eligiendo al piloto, sino que también, el destino. Así se podrían ir agregando temas tales como “matrimonio igualitario”, “educación pública”, “cambios al sistema de pensiones”, etc. El voto cobraría mayor importancia, y todos nos sentiríamos un poco más al estar decidiendo como quiero el país. Y esto podría tener modificaciones según la región del país, en donde ya tendríamos preguntas especiales para cada región. Así, los de Santiago decidirían el destino de las personas de Temuco, Puerto Montt u otra ciudad, ayudando al mismo tiempo, a descentralizar el país.

El problema a todo esto es quien decide los temas y quien lo valida. Pero de que hay formas, las hay. Es importante que logremos un sistema que sea democrático, en una forma mejorada y más objetiva al que tenemos hoy en día, que además impulse a la gente de todas las edades a que vayan a votar. Debemos buscar formas, proponer alternativas para mejorar el sistema y la representatividad. Si seguimos así, los resultados pueden ser muy negativos, y ya todos sabemos que cuando un país está en el barro, los ricos siempre se mantienen limpios.

El pe$o de la felicidad

19 Sep

Recuerdo en mi juventud, cuando estaba en el colegio, que un día el profesor de religión nos hizo una pregunta. Estaba en tercero medio y la temible PAA (prueba de aptitud académica) se veía en el horizonte cada día más cerca. Todos estábamos enfocados en lograr buenas notas para tener más puntos en las ponderaciones que nos pedirían las universidades. Todos analizábamos que carreras seguir, que nos llenaran como persona y que al mismo tiempo, nos permitiera generar ingresos para tener una vida tranquila. Fue en una tarde de colegio, soleado, de temperatura agradable, que este simple profesor de religión nos hizo una pregunta que hoy recuerdo con reflexión y análisis. La pregunta fue “¿Que quieren ser cuando grandes?”. Esta pregunta se la hacía a un grupo de jóvenes criados dentro de un sistema exitista, en donde desde niños nos enseñaron que lo importante (y lo válido) era ser primeros, sacarse buenas notas, tratar de aprender y ser profesionales exitosos, sin preocuparse mucho del prójimo. La pregunta parecía bastante simple, por lo que algunos respondieron abogado, periodista, arquitecto. Yo, respondí médico veterinario, ya que en ese entonces (y hasta el día de hoy) sentía una admiración y cariño por los animales. Luego de escuchar la respuesta de cada alumno, el profesor, con una sonrisa burlona nos dijo “¿Y ninguno me respondió que cuando grande quiere ser feliz?”. Yo, que siempre me ha gustado tirar bromas, respondí inocentemente “¿ser feliz? Es que piden mucho puntaje o es muy caro…”. Hoy, luego de 12 años de haber tenido esa respuesta, me doy cuenta que lo que dije en broma es la pura y santa verdad en nuestro país.

Cuando uno ve la televisión, y más en épocas de fiestas (18 de septiembre, año nuevo, navidades, etc.), el mensaje es claro. La felicidad se logra ganando plata, comprando materiales, comprando regalos, comprando parrillas, comprando casas, comprando juguetes, comprando autos, etc., y las 2 únicas formas  de tener todas esas “felicidades” es ganándose el Loto (o algún juego de azar con pozos millonarios) o endeudándose en un banco. Sabiendo esto, esa pequeña broma que dije cuando estaba en 3° medio, se vuelve una realidad lamentable. Primero, es triste que estemos dentro de un sistema que nos diga que la única forma de ser feliz es adquiriendo bienes materiales. No veo comerciales que digan que se pueda ser feliz pasando un buen rato con los amigos (sin tener que tomar cerveza, ron, pisco u otro tipo de alcohol), o que se puede estar contento haciendo deportes en algún parque nacional o que simplemente se puede estar bien teniendo una caminata diaria en un parque. No veo comerciales que promuevan la lectura, el estudio, la búsqueda de información. En vez, solo veo publicidad que nos empuja a comprar cosas, que muchas veces NO necesitamos.

El que nos estemos basando en lo material para ser felices es algo terrible (y no quiero sonar catastrófico) pero conveniente para el mercado. Algo material no dura para siempre ya que este se rompe, se gasta o simplemente sale una versión nueva. Por esto, la felicidad de nuestra sociedad nunca será satisfecha por 2 simples razones: nunca tendremos el “último” bien material que nos haga estar felices y siempre tendremos que tener plata para poder llegar a ser felices. ¿Y cómo obtenemos plata? Trabajando y partiéndonos el lomo semana a semana, en donde rezamos a todos los santos para no perder el trabajo, ya que eso significaría que no podemos seguir comprando cosas, y por ende, no podemos seguir siendo felices. Lo peor de todo esto es que el mercado, los empresarios, los gerentes, saben esto, por lo que tienen el círculo virtuoso perfecto para ellos. Así es como se puede abusar de los trabajadores, ya que si soy gerente y me alegan, tengo a una fila de personas esperando por ese mismo trabajo, que están sedientos de tener algo de felicidad.

No podemos olvidar el endeudamiento que debemos soportar todos para lograr algo de felicidad. Como dije en un principio, es en fechas de celebraciones en donde los bancos se frotan las manos ofreciendo jugosos créditos para que cada uno logre sus sueños temporales y compre los materiales de moda para tener algo de felicidad. Claro, como los sueldos no son buenos, como las cuentas y los precios de los alimentos suben día a día, y como las posibilidades de ahorro se reducen cada vez más, la única forma que tiene el chileno promedio de tener algo mas es a través de la deuda. Aquí la desinformación logra su éxito nuevamente, ya que los famosos créditos pre-aprobados que nos están esperando no es más que un grillete adicional que nos quiere poner el bendito mercado. Porque la misma televisión nos dice que un 18 de septiembre no se puede celebrar sin tener que gastar harta plata en asados, carnes, vinos, etc. Una buena navidad no puede ser buena si no se gasta harta plata en regalos, adornos, pinos, etc. Unas buenas vacaciones no pueden ser buenas si no se gasta harta plata en tener que salir del país, buenos hoteles, buenas comidas, etc. Yo no digo que uno NO tenga que vivir todas estas cosas, a lo que voy es que existen alternativas de felicidad que son mucho más simples y más baratas.

Al final, estamos dentro de una sociedad de mercado en donde para ser “feliz” necesitamos mucha plata, la cual no podemos conseguir por medio de una vida tranquila, si no que debemos recurrir a extras o a un esfuerzo que al final parece ser sobrehumano. Es así como la televisión nos dice que si queremos una casa, un auto y harta plata, debemos ganarnos un premio millonario de algún juego de azar. Si queremos decirle “chao” a nuestro jefe, no lo podemos hacer por injusticias, o por abusos, o por violaciones a los derechos laborales, si no que lo podremos hacer solo cuando tengamos harta plata guardada en algún lado. Y si no podemos ganarnos un premio millonario, tenemos la “ayuda” de los bancos que nos dicen, a través de un Pato, que si queremos tener una buena celebración de fiestas patrias o navidad, no debemos exigir mejoras laborales o sueldos dignos a los gerentes, si no que debemos pedir plata prestada, en donde el único que quedará feliz será el dueño del banco.

Hilo curado o populismo embriagante

9 Sep

Llegó septiembre. Pasamos agosto. Después de meses de duro trabajo y de un invierno que fue bastante helado, las fiestas patrias (que este mes serán de 5 días de celebración) están a la vuelta de la esquina. Como es habitual, hablaremos de las empanadas, de las mejores y peores, de las fondas, de los tragos, la música, la parada militar, Tedeum, etc. Y, como es común, también se hablará del hilo curado. Pero este año, este tema toma más fuerza. Una joven patinadora, que se preparaba para un campeonato en Argentina, casi perdió su pie producto de que alguien había dejado botado un hilo curado en el Parque O’Higgins. Por suerte, el accidente no produjo la muerte de nadie, aunque dejó con una grave herida a la niña, que deberá estar en recuperación por un tiempo de alrededor de 6 meses. Esto, como es de esperar, ha causado bastante alarma dentro de los “medios de comunicación” y de la clase política. Así es como el gobierno de turno junto a diputados (también de turno), le han declarado la guerra a los que utilicen y vendan hilo curado.

Para no tener malos entendidos, NO estoy defendiendo el hilo curado. Es un elemento peligroso que produce accidentes durante el año y que debería ser fiscalizado. Si bien es complemento que se ocupa en las competencias de elevar volantines, siempre hay aquellos que los ocupan de forma irresponsable y sin supervisión de otros, resultando en accidentes como lo ocurrido a la joven patinadora. Pero, ¿acaso es el hilo curado el mayor de nuestros problemas, que se deba legislar con tanta prontitud? ¿Es el hilo curado un arma cuya finalidad es infringir daño y muertes? ¿Es la industria del hilo curado una que genera miles de millones de dólares en base al sufrimiento de unos pocos? ¿Es el hilo curado algo que apareció de sorpresa el 2012? ¿Si la noticia de la pequeña patinadora no hubiera llegado a los “medios de comunicación”, tendríamos a un grupo de diputados tratando de sacar una ley que castigue y penalice la venta de dicho elemento? Por lo menos, según mi entendimiento, la respuesta a estas preguntas es NO. Es más, lo invito a buscar en Google “Muertes por hilo curado” para ver si puede encontrar alguna cifra. Si bien el hilo curado es algo peligroso, en eso estamos de acuerdo, creo yo que hay cosas que son aún más peligrosas, en donde no veo a un grupo de diputados rasgar vestiduras por querer penalizar su venta o uso. Además, que el problema del hilo curado no se soluciona con leyes, si no que una vez más, concluimos que se soluciona con las 2 cosas que más le faltan a este país: educación y fiscalización. Vivimos en un país que se fiscaliza de vez en cuando. Ya lo hemos visto con los cinturones y los buses interurbanos. Yo he viajado varias veces en bus, tanto en día de semana como fin de semana, y nunca me ha tocado ser fiscalizado por alguien para ver si el bus tenía cinturones o no. Pero llegan los fines de semana largo y los fiscalizadores no se despegan de los terminales de buses, como si los accidentes de buses solo ocurriesen durante estos fines de semana. Con el hilo curado sucede algo parecido. Tenemos 365 días en el año durante el cual hay venta y uso de hilo curado, pero al parecer, tanto para los medios como para los políticos, este solo se vende y usa durante septiembre, o mejor dicho, solo es noticia durante septiembre. Y el hecho de que exista una ley no cambiará mucho la situación, ya que todo depende de los fiscalizadores, o usted cree que con la pura creación de una ley  los vendedores de hilo curado van a desaparecer de la faz de la tierra? Todo depende del número de fiscalizadores, y para eso, no se necesitan más leyes. Se podrían aumentar los fiscalizadores HOY, y la ley no sería necesaria.

Pero, vayamos más allá. Le pedí que buscara la cifra de “muertos por hilo curado” en Google. Ahora le pido que haga lo mismo, pero con “muertos por tabaco”, “muertos por alcohol”, “muertos por armas de fuego”, etc. Incluso podría buscar “muertos por hipertensión o diabetes” y encontraría cifras alarmantes. Por tabaco, el 2005, hubo alrededor de 15 mil muertos. Por accidentes de tránsito vinculados al consumo de alcohol, hace unos años, hubo alrededor de 300 muertos. Es decir que con el puro tabaco y alcohol, tenemos que más de 15.300 chilenos mueren al año, mientras los dueños de dichas empresas gozan de inmunidad penal. Si lo comparamos con el mercado del hilo curado (en donde yo no veo a grandes gerentes de empresas o a millonarios que le deben su riqueza a dicho elemento), alguien que vende algo malo está produciendo accidentes en el consumidor final, pero SOLO se quiere castigar al que vende hilo curado, del cual ni si quiera se sabe cuántas muertes produce el año. Pero a las tabacaleras y comerciantes que venden alcohol, ningún diputado busca castigarlos con multas de 40 millones de pesos, siendo que estos 2 elementos SI producen muertes durante el año, y varias miles. Con el tabaco, claro, es el consumidor el que conoce el daño y peligro, por lo que ahí se le da “libertad” de que haga lo que quiera, aunque eso sea querer morir lentamente con la enfermedad de un cáncer, que además, dicho sea de paso, le produce gastos en salud enormes al estado. Con el alcohol se puede argumentar algo parecido, pero todos hemos visto noticias de accidentes de autos en donde han muerto familias enteras por culpa de alguien que estaba bajo la influencia del alcohol. Entonces es esta inconsistencia o doble estándar la que me da rabia al final del día, que se quiera juzgar algo que si bien produce accidentes, no se compara con las muertes, enfermedades y accidentes que producen otros negocios legales. Sin ir más lejos, hoy se puede comprar un arma de fuego sin muchas limitaciones, sin incurrir en una ilegalidad, pero para el que vende hilo curado, 40 millones de pesos en multa. Que yo sepa, no se puede robar un cajero automático con hilo curado. Los narcotraficantes no andan con un carrete de hilo curado en sus cinturones. La gente en las poblaciones no muere por un hilo curado loco.

Termino diciendo que ojalá la clase política no caiga más en estas inconsistencias o dobles estándares. Si vamos a juzgar una actividad, un elemento por ser peligroso, juzguemos con el mismo ánimo aquellos que son más peligrosos. Si no, seguiremos teniendo leyes populistas que no van a arreglar nada.

I have a Dream…o la pesadilla de los políticos

9 Sep

Que la clase política NO está en sintonía con exigencias y necesidades de la ciudadanía no es noticia para nadie. Que los proyectos de ley, que se anuncian de forma rimbombante por uno u otro partido político, no dan las soluciones que se requieren hoy en día, tampoco es noticia (aunque para algunos políticos eso SI sea una noticia). Que la lejanía que se produce entre un político elegido y la persona que vota en cada elección se agranda día a día, desgraciadamente, tampoco es noticia. Hoy, y las encuestas lo demuestran, la clase política está al borde de la destrucción. Tanto gobierno como oposición, tienen niveles de aprobación que JUNTOS, no logran superar el 50%. Las razones, las conocemos todos y se vienen arrastrando por años. Partiendo por el hecho de que sus sueldos no son representativos del promedio que gana un chileno común y corriente, ya tenemos una visión sesgada de lo que “necesita el país” vs. lo que en verdad “quiere el país”, siendo la primera el análisis del político y la segunda, el clamor de la ciudadanía. Pero, pensando y soñando despierto, se me ocurrió una ley que podría mejorar todo. Sin querer sonar como un salvador de la política, me pregunto, ¿qué pasaría si esta ley fuese aprobada? ¿Cuantos y qué tipo de personas estarían dispuestos a ingresar al mundo político (concejales, alcalde, diputados, senadores y Presidente de la república)? ¿Cuáles serían los resultados de esta ley, a corto, mediano y largo plazo? Y hago la última y más importante pregunta de todas, ¿esta ley se llegaría a aprobar?

Espero haberle creado algo de suspenso. En qué consiste esta ley de la cual me hago tantas preguntas. Primero, partamos por ponerle un nombre. Siempre los políticos tratan de ponerle nombres que suenen excitantes y esperanzadoras. Como ha sido una costumbre en el último tiempo, las leyes llevan los nombres de personas, como es la “Ley Longueira” (de pesca), la “Ley Hinzpeter” (de anti-terrorista), la “Ley Zamudio” (de anti-discriminación, la cual solo fue aprobada después de que este joven murió, ya que estuvo más de 5 años dando vueltas en el congreso), etc. Yo, como no soy egocéntrico, no la llamaré la ley “Renolander”. Para nada. Un nombre que no pega y que además, no informa. El nombre de esta ley sería algo así como “Ley de obligaciones públicas del funcionario”. Un nombre que puede decir mucho, y a la vez, nada. Pero tranquilo, déjeme jugar con el suspenso. ¿A quienes se les aplicaría esta ley? A todo aquel funcionario público que tenga un sueldo mayor a los 3 millones de pesos mensuales. Aquí entran los diputados (con sueldos líquidos de 5 millones de pesos), los senadores (sueldos líquidos de 7 millones de pesos), Ministros (sueldos que van entre los 4,5 y 5 millones de pesos), Subsecretarios, Alcaldes, Ministros de la corte suprema, etc. Todos estos funcionarios del estado, cuyos “jefes” son el pueblo, o para no sonar tan revolucionario, la ciudadanía, deberían seguir la “Ley de obligaciones públicas del funcionario” al pie de la letra. Todo aquel que no quiera apegarse a la ley, simple, no puede ser funcionario del estado. Si una persona quiere ser candidato a diputado o senador, deberá saber que cuando salga elegido, tendrá que hacer los cambios pertinentes que esta ley indicase.

¿Pero, de que trata esta ley? Como yo no soy ni abogado, ni creador de leyes (si se está preguntando quien es este idiota que escribe esta columna, solo les respondo que soy Médico Veterinario), trataré de explicarlo brevemente. La “Ley de obligaciones públicas del funcionario” estipularía que todo aquel que quiera ser parte del estado, en cualquiera de sus poderes, deberá hacer “uso” del mismo. Ojo, USO, no abuso. Es decir, si usted, don pepito, quiere ser senador de la república, trabajo por el cual recibirá un sueldo mensual de alrededor de 7 millones de pesos, cada mes por 8 años, usted estará en la obligación de ocupar los servicios del estado. Si usted antes cotizaba en una ISAPRE, ahora deberá hacerlo en FONASA, y SOLO en FONASA, y por ende, si se llega a enfermar, tendrá que ir a un hospital público, posta, consultorio, etc. Olvídese de poder ir a la clínica privada para ver si está bien o mal. Olvídese de hacerse exámenes de laboratorios y tener los resultados en 1 día. Tendrá que apegarse a los tiempos y burocracias del estado público, y esperar su turno en la fila como lo hace la gran mayoría de los chilenos en las instituciones de salud que son parte del estamento público. Pero esta ley, no solo “afectaría” a su persona. También su familia. No solo usted tendrá que cotizar en FONASA, sino que también su mujer y sus hijos. Así usted sabrá, que cuando la gente alega porque la salud pública no es la mejor, donde hacer los cambios para producir esas mejoras. Usted ya no hablará desde la montaña (metáfora de su escritorio en su lujosa oficina), sino que hablará “al nivel del mar”, entregando soluciones que a usted, como consumidor directo del estado, le gustaría tener.

Otra obligación que tendría esta ley, y aprovechando el tema que está en boga, sería que sus hijos deberán ir a colegios públicos o universidades estatales. No más colegios privados. No más universidades de elite. NO. Ahora, su hijo deberá mezclarse con los hijos del obrero de la construcción, con los hijos de la trabajadora del supermercado, con los hijos del chofer de micro. También, su hijo recibirá la misma educación (en cantidad y calidad) que los hijos que van a ese colegio público. En caso de que tenga hijos que van a la universidad, bueno, lo mismo. Así, usted sabrá de primera persona como es la calidad de la educación, y no deberá saberlo a través de lo que lee en los diarios o por lo que le dicen sus asesores, sino que lo sabrá por los alegatos de alguien más cercano, su propio hijo.

Y así, deberá apegarse otras cosas. Si quiere préstamos o créditos, pídalo al banco del estado. Si viene a Santiago, tendrá que movilizarse por Transantiago y Metro. Ahora, yo le pondría un artículo extra a esta ley, que es que toda aquella persona natural que gane más de 10 millones de pesos al mes, también deberá apegarse a lo que dice esta ley, pero eso es debatible. Creo, que así, y solo así, por necesidad de la persona que hace leyes y que está obligado a ocupar los servicios del estado, podremos tener cambios significativos y mejoradores. Además, aquellos que quieren ganar mucha plata y que al mismo tiempo, no quiere mezclarse con las descendencias de la señora Juanita y del señor Juanito, lo pensará 2 veces antes de querer ser candidato a diputado, senador, ministro, etc. Pero, como me pregunté en un principio, ¿esta ley se llegaría a aprobar? Yo creo que no. Pero, soñar es gratis.

A mi me pagan, a ti no, así que tu tienes la culpa

1 Jul

Y empezaron las marchas. Los clamores sociales, principalmente el de los estudiantes, continúan, por la simple razón de que aún no se han cumplido. Se han escuchado, se han analizado, se han estudiado, se han difundido, pero el poder político no ha tenido la voluntad de hacer el cambio. Y esto lleva a que las marchas, las movilizaciones, las manifestaciones sigan, y que en vez de desinflarse (como desearía el gobierno que sucediera), siguen estables. El llamado al fin del lucro suena y los que contestan dicen “No”. Lo esperanzador, es que siguen llamando. No hablaré sobre los discursos bipolares del Pdte. Piñera, o de la lista de personajes (políticos y no políticos) que están lucrando con las universidades. Tampoco hablaré de la manipulación de imágenes que hacen los medios “informativos” mostrando 10 minutos los destrozos y solo 1 minuto lo que fue la marcha. No hablaré de que en una marcha de 100 mil personas, que existan 100 estudiantes haciendo daño y rompiendo propiedad pública (un 0,1% del total de los asistentes) es un número marginal. No hablaré de nada de eso, si no que me concentraré en la responsabilidad del orden público en las marchas.

Después de escuchar o leer las declaraciones del Subsecretario Ubilla, quien dijo que los destrozos eran responsabilidad de los convocantes, algo no me cuadro. Más aún, cuando estas frases vienen de un personero de gobierno cuya función es asegurar el orden público. Si partimos con lo más simple y obvio, el Gobierno, mejor dicho, el Estado de Chile tiene en su dotación a distintas personas cuya función es trabajar para lograr el orden público. Aquí incluyo al Ministro de Interior (Rodrigo Hinzpeter), al Subsecretario de Interior (Rodrigo Ubilla), al subsecretario de Carabineros, y si bien no es su función principal, también vela por lo mismo, así que incluyo a la Intendenta de Santiago. Si juntamos los sueldos de estas 4 personas, el Estado gasta al mes la no despreciable suma de 25 millones de pesos para que exista orden público y baja delincuencia. Si a esto le sumamos los sueldos (unitarios) de los distintos grados de carabineros (General, Teniente, Subteniente, Coronel, Capitán, Mayor, etc.), la suma aumenta a 41 millones de pesos. Es decir, todos los chilenos pagamos 41 millones para que todas estas personas trabajen para obtener el orden público. Pero al parecer, el Subsecretario Ubilla, a pesar de recibir un sueldo mensual de $6.278.329 de pesos, el responsabiliza a Gabriel Boric y a Camila Vallejo, los cuales reciben $0 pesos por lograr el orden público. Lo que hacen los Pdtes. de las federaciones estudiantiles es organizar y coordinar las manifestaciones sociales, y cuando se habla de asistencias de 50, 75 y hasta 100 mil personas, pedirle a 2 estudiantes que no reciben sueldo que controlen a 100 mil personas es bastante ridículo, más aún cuando 12 personas que reciben un sueldo mensual de 41 millones de pesos NO pueden.

Pero sigamos. Ubilla responsabiliza a Boric y Vallejo de los destrozos. Pero, y Carabineros?. Carabineros está armado con Zorrillos, Guanacos (recordemos que acaban de comprar 10 Guanacos gastando aproximadamente $3.200 millones de pesos), escudos, bombas lacrimógenas, cascos, personal entrenado (o al menos eso quieren que pensemos), tácticas de dispersión (que cada día son menos tácticas), etc. ¿Acaso Ubilla o alguien del Gobierno responsabiliza a carabineros de los destrozos que quedan después de una marcha por no ser capaces de mantener el orden? Recuerdo cuando fue el partido de Colo-Colo en San Carlos de Apoquindo. En ese momento la Intendencia decidió llevar 2 mil carabineros para contener a los hinchas del equipo popular, que no eran más de mil personas. Jugando a la lógica, si a una masa de mil personas se llevan 2 mil carabineros, a una de 100 mil deberían llevar 200 mil carabineros. Obviamente, ese número nunca se logrará, pero ¿no les parece curioso que se lleven menos carabineros a una marcha multitudinaria en la Alameda que aquellos usados para contener a unos cientos de hinchas? No diré que al Gobierno le conviene que queden destrozos al final de una marcha y que por eso no se crean tácticas efectivas o no se lleva el número adecuado de carabineros. No lo diré, pero digamos que lo estoy pensando.

¿Acaso convocar te hace responsable? Cuando la Universidad de Chile y Colo-Colo juegan un partido de fútbol, ¿Es culpa de los jugadores que luego del match hayan destrozos en las calles, en casas particulares y hasta en el metro? ¿Es culpa de CENCOSUD o de Paulmann, que al construir el mega-edificio Costanera Center y su respectivo mall, haya robos en los alrededores? Las respuestas pueden ser variadas, pero de lo que si estoy seguro es que nunca escucharemos al Gobierno echarle la culpa a los jugadores de fútbol o a Paulmann por las externalidades negativas. Es más, en el ejemplo de Paulmann, el Gobierno lo asiste pagándole todas las medidas de mitigación que serán necesarias gracias a la inauguración del monstruo Costanera Center. ¿Acaso salió Ubilla diciendo que el Sr. Paulmann debía correr con los gastos de dichas medidas? Son estas preguntas las que me hacen enojar, ya que estamos frente a personas, que tienen una función determinada, que tienen un jugoso sueldo (algunos hasta 35 veces el sueldo mínimo) pero que a la hora de aceptar responsabilidades ellos la delegan a personas que no tienen esa función. Como yo siempre digo, las acciones ilógicas crean especulaciones. ¿Podrá ser que todo esto es para impulsar la famosa “ley Hinzpeter”? ¿Será una opción, que tanto el gobierno del interior como Carabineros actúa en forma pasiva frente a manifestantes, para quedar como víctimas, para que los medios “informen” y así empujar a la aprobación de la ley? Además no olvidemos de cuando Piñera dijo en una entrevista que los manifestantes eran los mismos de siempre, y que ya los tenían identificados. Esto lo dijo hace un año aproximadamente, y seguimos viendo las mismas imágenes en las noticias. ¿Bueno, si saben quiénes son, y que además son los mismos de siempre, porque aún no los han detenido? Le dejo esas preguntas estimado lector.

Por último, hablo de algo que se ha vuelto la costumbre chilena. El estado (y no es de este gobierno, si no que desde antes) ha olvidado que la educación de su gente se hace en las aulas de clases, no es los juzgados. Es mejor enseñarle a un niño de 5 años que cuide la ciudad a decirle a un adulto de 20 años que si no la cuida será castigado. Cada día, tanto el Estado como el Congreso, promulga leyes que buscan “educar” a la gente, pero una educación que no es efectiva. ¿Por qué? Porque cuando uno tiene a personas que no creen en el sistema, que no tienen miedo al castigo, que no creen en la institucionalidad, ocupar esas herramientas en contra de ellos no sirve. Y si creen que endurecer las penas servirá para que dejen de hacer destrozos, en EE.UU hay penas de muerte, y la gente sigue cometiendo homicidios y crímenes terribles.

Nota aparte merece hablar sobre el doble estándar chileno, una vez más. Aquél que habla de los que alegan contra la destrucción de la ciudad, contra el no cuidado de las áreas públicas, pero que en la calle, cuando andan con sus hijos, no tienen problema en botar basura  a la calle, teniendo un basurero al lado.

Al final, usted tiene la última palabra

Gracias